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Nidar
Bienestar11 de agosto de 2026· 7 min de lectura

Pilates y aquagym en el embarazo: beneficios, adaptaciones y qué evitar.

Pilates y aquagym son dos de las mejores opciones de ejercicio durante el embarazo. Descubre sus beneficios, cómo cambian por trimestre, qué movimientos evitar y cómo elegir la clase adecuada.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 1 de agosto de 2026Nuestro proceso editorial
Pilates y aquagym en el embarazo: beneficios, adaptaciones y qué evitar.

Mantenerse activa durante el embarazo tiene beneficios respaldados por evidencia sólida: la ACOG y la SEGO recomiendan 150 minutos semanales de actividad moderada para la mayoría de las embarazadas sin complicaciones. Entre todas las opciones disponibles, el pilates y el aquagym destacan por su bajo impacto, su adaptabilidad a cada trimestre y su capacidad para trabajar precisamente los grupos musculares que más se necesitan en el embarazo y el parto. Ni uno ni otro requieren experiencia previa, y ambos pueden continuarse hasta las últimas semanas con las adaptaciones adecuadas.

Si quieres entender el contexto general del ejercicio en el embarazo, puedes leer nuestra guía sobre deporte en el embarazo o la guía específica de ejercicio por trimestre.

Pilates en el embarazo: por qué es especialmente útil

El pilates trabaja desde la musculatura profunda hacia fuera. No es una disciplina de fuerza superficial ni de cardio: su objetivo es activar y coordinar el transverso abdominal, el suelo pélvico y los multífidos, que son los músculos estabilizadores de la columna y la pelvis. Precisamente los que más necesitas durante el embarazo.

Los beneficios específicos del pilates prenatal incluyen:

  • Fortalecimiento de la musculatura profunda: el transverso abdominal actúa como una faja natural que sostiene el útero y la columna a medida que el peso aumenta. Trabajarlo correctamente durante el embarazo reduce el dolor de espalda y facilita la recuperación postparto.
  • Mejora postural: el embarazo desplaza el centro de gravedad hacia adelante, lo que genera una hiperlordosis lumbar compensatoria y, con ella, dolor. El pilates trabaja el alineamiento y la conciencia corporal para minimizar este efecto.
  • Prevención y alivio del dolor lumbar y pélvico: incluida la pubalgia, una de las quejas más frecuentes en el segundo y tercer trimestre.
  • Preparación para el parto: el control de la respiración, la conexión con el suelo pélvico y la capacidad de contraer y relajar de forma coordinada son herramientas directamente aplicables al trabajo de parto.

El pilates no es lo mismo que el yoga: mientras el yoga hace más hincapié en la flexibilidad, el equilibrio y la componente meditativa, el pilates es más técnico en su trabajo muscular específico. Son complementarios, no equivalentes. Si te interesa el yoga, puedes leer nuestra guía sobre yoga para embarazadas.

Cómo adaptar el pilates por trimestre

El pilates puede practicarse durante los tres trimestres, pero las adaptaciones son distintas en cada etapa.

Primer trimestre (semanas 1-13)

Las náuseas y la fatiga pueden condicionar mucho la práctica, especialmente en las primeras semanas. No hay contraindicación para el pilates en el primer trimestre, pero conviene escuchar al cuerpo: los días de fatiga intensa, una sesión más corta o suave es mejor que forzar. Evita los ejercicios en decúbito supino prolongado si notas mareos o hipotensión; en ese caso, gira al lado izquierdo para aliviar la presión sobre la vena cava.

Segundo trimestre (semanas 14-27)

Es el trimestre más cómodo para la práctica. Las náuseas suelen haber cedido, la energía mejora y el abdomen todavía permite una buena amplitud de movimiento. La mayoría de los ejercicios de pilates prenatal son plenamente accesibles en esta etapa. Es un buen momento para iniciarse en la disciplina si no la practicabas antes.

Tercer trimestre (semanas 28-40)

El volumen abdominal obliga a modificar las posiciones. Las posturas más recomendables son en cuadrupedia, en decúbito lateral o sentada. La posición en decúbito supino prolongada (boca arriba) debe evitarse a partir de la semana 28 aproximadamente, porque el peso del útero puede comprimir la vena cava inferior y reducir el retorno venoso. Aumenta el tiempo dedicado a la relajación y la respiración al final de cada sesión.

Movimientos de pilates que debes modificar o evitar

Algunos ejercicios habituales en el pilates convencional no son adecuados durante el embarazo, ya sea porque pierden efectividad o porque generan riesgos reales:

  • Crunches y roll-up completo: los ejercicios de flexión intensa de tronco pueden aumentar la diástasis abdominal (separación del recto anterior) y resultan ineficaces para trabajar la musculatura profunda que realmente importa.
  • Trabajo intenso del recto abdominal: el objetivo en el embarazo es fortalecer el transverso, no el recto. Los ejercicios de "panza plana" clásicos quedan fuera del repertorio prenatal.
  • Decúbito supino prolongado en el tercer trimestre: como se ha indicado arriba, a partir de la semana 28 esta posición puede comprimir la vena cava.
  • Posiciones invertidas en el tercer trimestre: no recomendables por riesgo de desequilibrio y por la presión intraabdominal que generan.
  • Pivotes bruscos e impactos: cualquier movimiento brusco sobre el suelo o que requiera equilibrio muy fino se descarta.
  • Maniobra de Valsalva sostenida: retener el aire mientras se hace fuerza (algo que ocurre en algunos ejercicios de fuerza) aumenta la presión intraabdominal y no es apropiado durante el embarazo.

Busca siempre clases de pilates específicas para embarazadas, no clases generales con algún ejercicio adaptado. Un instructor formado en pilates prenatal sabrá qué trabajar en cada trimestre y cómo hacerlo sin que tengas que preguntarle en cada ejercicio si es seguro para ti.

Pilates en casa o en clase: qué considerar

La opción más segura, especialmente para quienes se inician en el pilates durante el embarazo, es acudir a una clase presencial con un instructor especializado en embarazo. Un profesional cualificado puede observar tu postura, corregir la ejecución y adaptar cada ejercicio a tu semana de gestación.

Si ya practicabas pilates antes del embarazo y tu instructor te conoce bien, puedes continuar con él siempre que esté al tanto de tu estado y adapte las sesiones. En ese caso, la confianza mutua y el conocimiento de tu cuerpo son una ventaja real.

Las sesiones en casa con vídeos son posibles, pero con una condición: que los vídeos sean específicamente de pilates prenatal, grabados por profesionales con formación en embarazo. Los vídeos de pilates general sin adaptar pueden incluir ejercicios contraindicados. El equipamiento básico que necesitas es una esterilla de buena amortiguación y, opcionalmente, una pelota de pilates (fitball) que también es útil para aliviar la presión pélvica en el tercer trimestre.

Aquagym en el embarazo: las ventajas del agua

El aquagym y la natación tienen un rasgo que los hace especialmente valiosos en el embarazo: el agua cambia completamente la relación con el propio peso. Dentro del agua, el cuerpo percibe aproximadamente un 80% menos de su peso real. En el tercer trimestre, cuando las articulaciones, la espalda y la pelvis cargan con el mayor esfuerzo, esta descarga es un alivio muy significativo.

Las ventajas específicas del aquagym y la natación prenatal incluyen:

  • Reducción del impacto articular: el agua amortigua cada movimiento, lo que elimina prácticamente el riesgo de lesiones en rodillas, caderas y columna.
  • Reducción de edemas: la presión hidrostática del agua favorece el retorno venoso y reduce la retención de líquidos en piernas y tobillos, uno de los problemas más frecuentes en el tercer trimestre.
  • Mejora de la circulación: beneficioso tanto para la madre como para prevenir las varices de aparición frecuente en el embarazo.
  • Regulación térmica: el agua fresca regula el calor corporal, lo que hace del aquagym una opción especialmente cómoda en los meses de verano, cuando el sobrecalentamiento puede ser un problema.
  • Trabajo cardiovascular sin impacto: permite mantener la condición física aeróbica sin forzar las articulaciones.

En cuanto a los estilos de natación, todos son seguros en el embarazo con adaptaciones razonables. El estilo mariposa en el tercer trimestre puede resultar incómodo por la torsión de cadera que genera, pero los estilos crol, espalda y braza son perfectamente aptos durante todo el embarazo.

Clases de aquagym prenatal frente al aquagym convencional

No todas las clases de aquagym son iguales. Las clases prenatales están diseñadas específicamente para el embarazo: sin saltos, sin torsiones bruscas, sin posiciones que compriman el abdomen, con ritmos adaptados y con conciencia de las necesidades de cada trimestre.

El aquagym convencional en una piscina pública o de gimnasio también puede hacerse durante el embarazo, pero requiere que informes al monitor de tu estado para que adapte los ejercicios. En una clase general, habrá movimientos que deberás modificar por tu cuenta. Si tienes experiencia previa, puedes gestionar esto bien; si eres nueva en el aquagym, una clase prenatal es más segura y más efectiva.

Algunos aspectos prácticos importantes:

  • Temperatura del agua: lo ideal es entre 28 y 30 grados. Las piscinas demasiado frías pueden causar un estrés térmico innecesario; las demasiado calientes (como los jacuzzis por encima de 38 grados) están contraindicadas durante el embarazo por el riesgo de hipertermia.
  • Superficies: los bordes del vaso de la piscina son resbaladizos. Camina siempre con precaución al entrar y salir del agua, especialmente en el tercer trimestre cuando el equilibrio está comprometido.

¿Cuándo no debo hacer ejercicio en el embarazo?

La mayoría de las embarazadas pueden y deben mantenerse activas. Sin embargo, hay condiciones médicas en las que el ejercicio físico está contraindicado o debe reducirse significativamente. Antes de empezar o continuar cualquier actividad, consulta con tu equipo obstétrico si tienes alguna de las siguientes situaciones:

  • Placenta previa diagnosticada
  • Amenaza de parto prematuro o antecedente de parto prematuro en embarazos anteriores
  • Embarazo gemelar con factores de riesgo
  • Ruptura prematura de membranas
  • Preeclampsia o hipertensión gestacional no controlada
  • Restricción del crecimiento intrauterino

Si en algún momento durante el ejercicio notas contracciones, sangrado, dolor en el pecho, dificultad para respirar intensa, mareos severos o ausencia de movimientos fetales, detente y consulta con tu matrona o médico.

Atención

El ejercicio en el embarazo es seguro para la gran mayoría de las mujeres, pero no es universal. Si tienes alguna complicación obstétrica, antecedentes de pérdidas o parto prematuro, o cualquier duda sobre tu caso concreto, consulta siempre con tu equipo antes de empezar o modificar tu actividad física. Nunca inicies un programa nuevo de ejercicio intenso sin luz verde de tu matrona o ginecóloga.

Para una guía completa del suelo pélvico durante el embarazo, puedes leer nuestro artículo sobre suelo pélvico en el embarazo.

Qué necesito para empezar pilates o aquagym en el embarazo
  • Consultar con tu matrona o ginecóloga que no tienes contraindicaciones para el ejercicio
  • Elegir una clase específica de pilates prenatal o aquagym prenatal, no clases generales sin adaptar
  • Informar siempre al instructor de tu semana de gestación y de cualquier antecedente relevante
  • Para pilates: esterilla con buena amortiguación (mínimo 8-10 mm), pelota de pilates opcional
  • Para aquagym: bañador cómodo con sujeción adecuada, chanclas antideslizantes para el borde de la piscina
  • Hidratarse bien antes, durante y después de cualquier sesión
  • Escuchar al cuerpo: adaptar la intensidad a cómo te encuentras ese día, especialmente en el primer trimestre
  • Saber cuándo parar: contracciones, sangrado, mareo intenso o ausencia de movimientos fetales son señales para detenerse y consultar
Fuentes consultadas

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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