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Nidar
Maternidad13 de octubre de 2026· 10 min de lectura

Trombosis y trombofilia en el embarazo: riesgos, síntomas y tratamiento con HBPM.

El embarazo multiplica por cuatro el riesgo de tromboembolismo venoso. Qué es la trombofilia, quién debe estudiarse, cómo se diagnostica una TVP o una embolia pulmonar y cuándo se necesita heparina de bajo peso molecular.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 13 de octubre de 2026Nuestro proceso editorial
Trombosis y trombofilia en el embarazo: riesgos, síntomas y tratamiento con HBPM.

El embarazo transforma la coagulación de la sangre de una forma que, en casi todos los casos, protege a la madre de una hemorragia durante el parto. Pero ese mismo cambio tiene un coste: el riesgo de formar un coágulo en las venas —lo que los médicos llaman tromboembolismo venoso (TEV)— se multiplica por cuatro o cinco respecto a una mujer no gestante. La embolia pulmonar, la complicación más grave de este proceso, sigue siendo una de las causas principales de muerte materna en países desarrollados. Entender por qué ocurre, qué síntomas no deben ignorarse y cuándo se necesita tratamiento puede marcar una diferencia real.

Por qué el embarazo aumenta el riesgo de trombosis

La sangre de una embarazada es, por diseño, más propensa a coagular. Los niveles de fibrinógeno, del factor VIII y del factor de von Willebrand aumentan de forma significativa a lo largo de la gestación. Al mismo tiempo, la proteína S —uno de los frenos naturales de la coagulación— desciende, y la resistencia a la proteína C activada se reduce. Este estado se llama hipercoagulabilidad fisiológica: es una adaptación evolutiva para limitar la pérdida de sangre en el alumbramiento.

El segundo factor es mecánico. El útero en crecimiento comprime las venas ilíacas, especialmente la izquierda, lo que frena el retorno de la sangre desde las piernas. Esa estasis venosa —sangre que circula despacio— es terreno abonado para la formación de coágulos, sobre todo en los miembros inferiores izquierdos.

El resultado es que el riesgo de trombosis venosa profunda (TVP) y de embolia pulmonar es cuatro o cinco veces mayor durante el embarazo que fuera de él, y ese riesgo se mantiene elevado durante las primeras seis semanas posparto.

Qué es la trombofilia y cuáles son sus tipos

La trombofilia es una predisposición —hereditaria o adquirida— a formar coágulos con más facilidad de lo habitual. No es una enfermedad en sí misma: muchas mujeres con trombofilia pasan el embarazo sin ningún problema. Lo que hace la trombofilia es sumar riesgo sobre el ya elevado de la gestación.

Tromofilias hereditarias

La más frecuente en Europa es la mutación del Factor V Leiden (FVL), presente en entre el 5 y el 8 % de la población. En forma heterocigota aumenta el riesgo relativo de TEV, pero el riesgo absoluto sigue siendo bajo para la mayoría de las mujeres. La mutación del gen de la protrombina G20210A es la segunda en frecuencia. Los déficits de proteína C y proteína S son menos frecuentes, y el déficit de antitrombina III es el más raro pero también el más grave de todos ellos.

Trombofilia adquirida

El síndrome antifosfolípido (SAF) es la trombofilia adquirida más relevante en el embarazo. Se caracteriza por la presencia de anticuerpos contra fosfolípidos (anticoagulante lúpico, anticardiolipina, anti-beta2-glicoproteína I) que favorecen la trombosis y pueden dañar la placenta. Además de TEV, el SAF se asocia a pérdidas gestacionales recurrentes, preeclampsia grave de inicio precoz y retraso del crecimiento intrauterino. La forma secundaria puede estar ligada al lupus eritematoso sistémico.

Quién debe estudiarse de trombofilia

No existe recomendación de cribado universal de trombofilia en todas las embarazadas. El estudio está indicado en situaciones concretas:

  • Antecedente personal de TVP o embolia pulmonar, especialmente si ocurrió durante un embarazo anterior, con anticonceptivos orales o sin ningún factor de riesgo identificado.
  • Familiar de primer grado con trombofilia documentada.
  • Pérdidas gestacionales a repetición (tres o más antes de las 10 semanas, o una o más a partir de las 10 semanas sin causa cromosómica explicada), por la posibilidad de SAF.
  • Preeclampsia grave de inicio precoz (antes de las 34 semanas), retraso del crecimiento intrauterino grave o desprendimiento prematuro de placenta de causa desconocida.

Si estás en alguna de estas situaciones, coméntalo con tu obstetra antes o al inicio del embarazo, no esperes al tercer trimestre.

Síntomas de trombosis venosa profunda (TVP): cuándo ir a urgencias

La TVP ocurre con más frecuencia en la pierna izquierda y puede aparecer en cualquier trimestre, aunque es algo más común a medida que avanza la gestación. El problema es que los síntomas clásicos —hinchazón de la pierna, dolor en la pantorrilla o el muslo, calor y enrojecimiento local— se solapan con molestias muy habituales del embarazo. La clave es la asimetría: si una pierna está claramente más hinchada o más dolorosa que la otra, no lo atribuyas al embarazo.

El diagnóstico de elección es el ecodoppler venoso de miembros inferiores, una prueba segura que no irradia. Los dímeros D, que se usan habitualmente para descartar TEV fuera del embarazo, se elevan de forma fisiológica durante la gestación y no son útiles para excluir la trombosis en este contexto.

Atención

Si tienes una pierna claramente más hinchada o más dolorosa que la otra, acude a urgencias ese mismo día para que te realicen un ecodoppler. No esperes a la cita de rutina con tu matrona. Si además sientes disnea brusca, dolor en el pecho que empeora al respirar, taquicardia o escupir sangre, llama al 112 de inmediato: son síntomas de embolia pulmonar y es una emergencia.

La embolia pulmonar: una emergencia vital

La embolia pulmonar (EP) ocurre cuando un coágulo —formado habitualmente en las piernas o la pelvis— se desplaza hasta los pulmones y obstruye una arteria pulmonar. Puede producirse incluso sin TVP previa detectable. Sus síntomas son:

  • Dificultad para respirar de aparición brusca (disnea)
  • Dolor en el pecho que empeora al inspirar (dolor pleurítico)
  • Taquicardia
  • Hemoptisis (esputo con sangre)
  • En casos graves, pérdida de conciencia o hipotensión

El diagnóstico se realiza con un angioTAC pulmonar. La exposición fetal a la radiación en una urgencia vital es aceptable y no debe ser motivo para demorar la prueba. El gammagrama de ventilación-perfusión (V/Q) puede utilizarse como alternativa cuando el angioTAC no está disponible o se prefiere minimizar aún más la dosis de contraste.

El tratamiento: la heparina de bajo peso molecular (HBPM)

La heparina de bajo peso molecular (HBPM) —enoxaparina, tinzaparina, bemiparina— es el anticoagulante de elección durante el embarazo, tanto para tratar una TVP o una EP ya establecida como para la profilaxis en mujeres de alto riesgo.

Sus ventajas en el embarazo son claras: no atraviesa la placenta, por lo que no afecta al feto, y tiene un perfil de seguridad muy bien establecido a lo largo de décadas de uso obstétrico. Se administra por vía subcutánea una o dos veces al día. En situaciones especiales —obesidad importante, trombofilia grave, insuficiencia renal— puede monitorizarse mediante niveles de anti-Xa para ajustar la dosis.

Tip

La HBPM no atraviesa la placenta ni pasa a la leche materna en cantidades significativas. Su uso durante el embarazo y la lactancia es seguro para el bebé y está avalado por las principales guías internacionales (RCOG, ACOG, SEGO).

Otros anticoagulantes quedan fuera de esta indicación durante la gestación:

  • Acenocumarol (Sintrom) y warfarina: cruzan la placenta y pueden causar embriopatía en el primer trimestre y hemorragia fetal en el tercero. Están contraindicados, especialmente entre las semanas 6 y 12 y en las últimas semanas antes del parto.
  • Anticoagulantes orales directos (rivaroxabán, apixabán, dabigatrán): contraindicados en el embarazo y la lactancia por datos insuficientes de seguridad fetal.
  • Heparina no fraccionada (HNF): se reserva para situaciones perioperatorias, el parto inmediato o cuando la HBPM está contraindicada.

Profilaxis: quién necesita anticoagulación preventiva

La decisión de instaurar profilaxis anticoagulante durante el embarazo es siempre individualizada. Debe tomarla un equipo formado por obstetra y hematólogo, valorando el riesgo real de la paciente. A modo orientativo:

  • Riesgo alto (trombofilia grave como déficit de antitrombina, SAF, antecedente de TEV en un embarazo previo): HBPM durante todo el embarazo y al menos seis semanas posparto.
  • Riesgo moderado (Factor V Leiden heterocigoto sin antecedentes, antecedente de TEV con factor de riesgo transitorio, factores de riesgo acumulados): medidas mecánicas y valoración individualizada de HBPM en el posparto.
  • Posparto: las primeras seis semanas tras el parto —especialmente tras una cesárea— son el período de mayor riesgo de TEV de todo el ciclo reproductivo. Muchas mujeres que no han necesitado profilaxis durante el embarazo sí la reciben en el puerperio.

Medidas generales para todas las embarazadas

Independientemente de tener o no una trombofilia, cualquier embarazada puede reducir su riesgo de trombosis con medidas sencillas:

  • Mantenerse activa: caminar con regularidad y evitar períodos prolongados de inmovilidad, especialmente en el tercer trimestre y el posparto.
  • Hidratación: beber agua suficiente a lo largo del día.
  • En viajes de más de cuatro horas: llevar medias de compresión, levantarse y caminar cada hora o dos horas, e hidratarse bien. Consulta todos los detalles en nuestra guía sobre viajes durante el embarazo.
  • Medias de compresión graduada: son una medida segura y eficaz para mejorar el retorno venoso. En mujeres con varices, antecedentes familiares de trombosis o factores de riesgo acumulados, se recomienda llevarlas desde el inicio del embarazo. Puedes leer más sobre cómo elegirlas en el artículo sobre varices y calambres en las piernas.
Factores de riesgo de TEV que debes comunicar a tu obstetra
  • Antecedente personal de TVP o embolia pulmonar en cualquier momento de tu vida
  • Trombofilia conocida (Factor V Leiden, protrombina G20210A, déficit de proteína C/S, antitrombina, SAF)
  • Familiar de primer grado con trombofilia documentada o TVP antes de los 50 años
  • Pérdidas gestacionales a repetición (tres o más)
  • Preeclampsia grave o RCIU en un embarazo anterior
  • Obesidad (IMC mayor de 30 antes del embarazo)
  • Embarazo múltiple o reproducción asistida
  • Inmovilización prolongada (hospitalización, reposo en cama)
  • Viajes largos previstos durante el embarazo
  • Tabaquismo activo

Preguntas frecuentes

¿El Factor V Leiden impide quedarse embarazada?

No. La mayoría de las mujeres con Factor V Leiden heterocigoto tienen embarazos sin complicaciones. Lo que cambia es el seguimiento: el obstetra y el hematólogo valorarán si se necesita profilaxis con HBPM y en qué momento iniciarla.

¿La HBPM duele mucho?

El pinchazo subcutáneo es molesto al principio, pero la mayoría de las mujeres se adaptan con rapidez. Hay técnicas para minimizar el dolor: inyectar despacio, cambiar de zona con cada dosis y dejar que el alcohol de la torunda se seque antes de pinchar. Tu matrona o enfermera puede enseñarte la técnica correcta.

¿Puedo amamantar si tomo HBPM?

Sí. La HBPM no pasa a la leche materna en cantidades clínicamente relevantes y es compatible con la lactancia. Es uno de los anticoagulantes de elección precisamente en el puerperio y la lactancia.

¿Cuándo se retira la HBPM antes del parto?

La pauta habitual es suspender la HBPM unas 24 horas antes de una cesárea programada o de la colocación de una epidural, para reducir el riesgo de hematoma epidural. Tu equipo obstétrico te indicará el momento exacto en función de la dosis que tomes. No la suspendas por tu cuenta.

Fuentes consultadas
  • RCOG Green-top Guideline No. 37a y 37b. Thrombosis and embolism during pregnancy and the puerperium. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists, 2015
  • ACOG Practice Bulletin No. 196. Thromboembolism in Pregnancy. American College of Obstetricians and Gynecologists, 2018
  • SEGO. Documento de consenso sobre tromboembolismo venoso en el embarazo y puerperio. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia
  • NHS. Blood clots in pregnancy. National Health Service, 2023

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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