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Maternidad30 de junio de 2026· 9 min de lectura

Resfriado y gripe en el embarazo: qué puedes tomar y qué evitar.

El catarro da miedo en el embarazo, pero la mayoría de las veces es un proceso leve. Aquí tienes qué es seguro tomar, qué conviene evitar y cuándo hay que llamar al médico.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 30 de junio de 2026Nuestro proceso editorial
Resfriado y gripe en el embarazo: qué puedes tomar y qué evitar.

Que te entre un resfriado o una gripe durante el embarazo es una de esas situaciones que generan mucha más inquietud de la que probablemente merecen — en el caso del catarro común. Pero que esa inquietud sea comprensible no significa que no haya información práctica y concreta que ayude a manejarlo bien. Esto es lo que necesitas saber sobre el catarro, la gripe y qué puedes tomar cuando estás embarazada.

Por qué las embarazadas son más vulnerables a los virus respiratorios

El sistema inmunitario durante el embarazo no está "deprimido" en el sentido clínico del término. Lo que ocurre es una modulación inmunológica muy específica y necesaria: el organismo materno tiene que tolerar al feto, que es genéticamente distinto (semi-alogénico), sin rechazarlo. Para lograrlo, ciertas respuestas inmunitarias de tipo inflamatorio se regulan a la baja.

El resultado práctico es que esta modulación no afecta por igual a todos los patógenos. Ante el catarro común (causado principalmente por rinovirus, pero también por coronavirus no relacionados con COVID-19, adenovirus y otros), la diferencia con respecto a mujeres no embarazadas es pequeña. Un catarro en el embarazo suele ser tan leve y autolimitado como fuera de él.

La historia cambia con la gripe (influenza A o B). Las embarazadas tienen un riesgo significativamente mayor de complicaciones: mayor probabilidad de evolución grave, mayor tasa de hospitalización y, en casos graves, mayor riesgo de parto prematuro. El CDC y el Ministerio de Sanidad incluyen a las embarazadas entre los grupos con mayor riesgo de complicaciones por gripe, independientemente del trimestre.

Este es el motivo por el que la gripe y el catarro no son lo mismo y no merecen la misma respuesta.

Catarro o gripe: cómo diferenciarlos en el embarazo

La distinción importa porque el manejo varía y, en el caso de la gripe, puede estar indicado un tratamiento antiviral con receta. La diferencia clásica entre ambos sigue siendo válida:

Catarro común:

  • Inicio gradual, a lo largo de uno o dos días
  • Síntomas predominantemente localizados: congestión nasal, moco, estornudos, dolor leve de garganta
  • Fiebre leve o ausente (por debajo de 38 °C), o sin fiebre
  • Malestar general leve o inexistente; se puede "funcionar" con normalidad
  • Duración: 7-10 días

Gripe:

  • Inicio brusco, en pocas horas
  • Fiebre alta (más de 38,5 °C), muchas veces con escalofríos
  • Mialgias intensas (dolores musculares generalizados), cefalea marcada
  • Postración — levantarse de la cama cuesta
  • La congestión y la tos también están presentes, pero no son el síntoma dominante al inicio
  • Duración: 5-7 días de síntomas agudos, con recuperación progresiva

En la práctica, durante la temporada de gripe (habitualmente de octubre a marzo en España), cualquier cuadro febril brusco con malestar importante en una embarazada debe tratarse con sospecha de gripe hasta que se demuestre lo contrario.

Qué puedes tomar para el catarro durante el embarazo

El catarro común no tiene un tratamiento curativo ni para embarazadas ni para nadie — los virus no responden a antibióticos. El objetivo es aliviar los síntomas mientras el sistema inmunitario resuelve la infección. Estas son las opciones con buen perfil de seguridad:

Paracetamol: es la opción de primera elección para tratar la fiebre y el dolor de garganta o cabeza asociados al catarro. Es seguro en todos los trimestres del embarazo cuando se usa a la dosis mínima eficaz durante el tiempo necesario. Puedes leer la guía completa sobre analgésicos en el embarazo en el artículo sobre paracetamol e ibuprofeno en el embarazo.

Suero fisiológico nasal: lavados o sprays de solución salina isotónica para limpiar la mucosa nasal. Son completamente seguros, sin límite de uso y eficaces para reducir la congestión y mejorar la respiración nasal.

Hidratación abundante: agua, caldos caseros e infusiones suaves. El jengibre fresco en pequeña cantidad (en una infusión, por ejemplo) es seguro y puede aliviar el malestar general. Conviene evitar el exceso de regaliz (Glycyrrhiza glabra) en infusiones, ya que en dosis altas puede asociarse a efectos no deseados durante el embarazo.

Miel con limón: alivio sintomático del dolor e irritación de garganta. La evidencia científica sobre su eficacia es limitada, pero no tiene ningún riesgo y puede proporcionar confort. La miel no debe darse a bebés menores de un año, pero en el embarazo es perfectamente segura.

Humidificador: aumentar la humedad ambiental puede aliviar la sensación de congestión nasal seca, especialmente si el ambiente está muy seco por calefacción. Sin riesgo.

Descongestionantes nasales tópicos (oximetazolina, xilometazolina): estos sprays son vasoconstrictores y reducen la inflamación de la mucosa nasal. Se pueden usar durante el embarazo con ciertas precauciones: siempre a la dosis más baja posible, durante un máximo de 3-5 días (para evitar el efecto rebote), y con más cautela en el primer trimestre cuando hay alternativas (como el suero fisiológico). La exposición sistémica con el uso tópico nasal es baja, pero no son medicamentos de primer recurso.

Antihistamínicos (loratadina, cetirizina): pueden estar indicados si hay un componente alérgico que agrava la rinorrea o el lagrimeo. Su uso durante el embarazo debe valorarse con el médico o la matrona; la loratadina y la cetirizina son las más estudiadas y tienen un perfil de seguridad aceptable.

Qué no debes tomar para el catarro en el embarazo

Tip

Antes de tomar cualquier medicamento de venta libre para el catarro, revisa el prospecto. Muchos preparados para el resfriado combinan varios principios activos en un solo comprimido o sobre, y alguno de ellos puede no ser adecuado en el embarazo. Tu farmacéutica puede orientarte sin necesidad de cita.

Ibuprofeno y aspirina a dosis analgésicas: los antiinflamatorios no esteroideos están contraindicados en el tercer trimestre y no son la primera elección en ningún trimestre del embarazo. Tienes la explicación detallada en el artículo sobre paracetamol e ibuprofeno en el embarazo.

Pseudoefedrina oral: es un descongestionante oral vasoconstrictor que está presente en muchos preparados para el catarro de venta libre. Durante el embarazo se evita, especialmente en el primer trimestre, por su efecto vasoconstrictor sistémico. Los sprays nasales tópicos con mucha menor absorción sistémica tienen un perfil diferente, pero la pseudoefedrina oral no es una opción recomendada.

Mucolíticos (acetilcisteína, ambroxol): no están suficientemente estudiados en el embarazo, especialmente en el primer trimestre. En el segundo y tercer trimestre, su uso puntual puede valorarse con el médico si hay mucha congestión bronquial, pero no son de automedicación durante la gestación.

Codeína (en antitusivos): la codeína es un opiáceo y está presente en algunos antitusivos de venta libre. Se evita durante el embarazo por el riesgo de síndrome de abstinencia neonatal y problemas respiratorios en el recién nacido si se usa cerca del parto. Existen alternativas más seguras para la tos.

Remedios herbales sin supervisión: la equinácea tiene datos contradictorios en el embarazo, especialmente en el primer trimestre, y no hay evidencia suficiente de seguridad. El zinc en dosis altas (más de 40 mg/día) o la vitamina C en megadosis (más de 1.000 mg/día) tampoco tienen evidencia de eficacia ni perfil de seguridad establecido en el embarazo. Ninguno de estos es un teratógeno probado, pero la falta de datos de seguridad es razón suficiente para evitarlos.

La gripe en el embarazo: cuándo es urgente actuar

La gripe en el embarazo puede complicarse con más rapidez que fuera de él. Hay señales que no deben esperar a la siguiente visita programada:

Fiebre alta que no cede: si la temperatura supera los 38,5 °C y no responde al paracetamol, debes llamar a tu médico o matrona ese mismo día. En el embarazo, especialmente a partir de la semana 20, la fiebre alta sostenida se asocia a mayor riesgo de parto prematuro. Tratar activamente la fiebre con paracetamol mientras buscas atención médica es lo correcto.

Dificultad para respirar o dolor torácico: ve a urgencias directamente. No esperes.

Contracciones o reducción de movimientos fetales: urgencias inmediatas, independientemente de las semanas de gestación.

Oseltamivir (Tamiflu) en el embarazo: el oseltamivir es un antiviral que puede acortar la duración y reducir la gravedad de la gripe si se inicia en las primeras 48 horas del inicio de los síntomas. En embarazadas con gripe confirmada o con sospecha alta durante la temporada gripal, los beneficios de tratarlo superan claramente los riesgos del medicamento. Es un fármaco de prescripción médica, pero si tu médico o matrona lo indica, no hay motivo para rechazarlo.

Atención

Si estás embarazada y desarrollas fiebre alta de aparición brusca con malestar general intenso, mialgias y escalofríos, llama a tu médico ese mismo día sin esperar a ver cómo evoluciona. En temporada de gripe, el umbral para consultar debe ser bajo — no por el catarro, sino porque la gripe en el embarazo puede complicarse con mayor rapidez.

La vacuna de la gripe en el embarazo

La medida más eficaz frente a la gripe durante el embarazo no es un medicamento: es la vacuna. El Ministerio de Sanidad, la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), la OMS y el CDC coinciden en recomendar la vacuna antigripal en todas las semanas del embarazo y en cualquier trimestre.

Las razones para vacunarse son dos al mismo tiempo:

  • Te protege a ti: reduce el riesgo de desarrollar una gripe grave durante el embarazo.
  • Protege a tu bebé: los anticuerpos que generas pasan a través de la placenta al bebé, que nace con cierta protección frente a la gripe durante sus primeros 6 meses de vida, periodo en el que todavía no puede vacunarse.

La vacuna disponible en España para embarazadas es de virus inactivados: no contiene virus vivos y no puede causar la gripe. Esta es la presentación estándar que se utiliza en la campaña de vacunación anual. Lo que no se usa en el embarazo es la vacuna intranasal (LAIV, de virus vivos atenuados), que está contraindicada durante la gestación.

Si quieres profundizar en la vacuna de la gripe y en las demás vacunas recomendadas durante el embarazo, puedes leer la guía completa sobre vacunas en el embarazo: tosferina y gripe.

COVID-19 en el embarazo

El SARS-CoV-2 comparte con la gripe una característica importante en el contexto del embarazo: las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de complicaciones graves que las no embarazadas de la misma edad, incluyendo mayor probabilidad de ingreso en UCI y de parto prematuro.

Los síntomas son similares a los de la población general: fiebre, tos, pérdida de olfato o gusto, malestar general. El umbral para consultar al médico debe ser bajo. La vacunación frente a COVID-19 durante el embarazo es segura y está recomendada por las autoridades sanitarias españolas.

Cuándo llamar al médico o ir a urgencias con resfriado o gripe en el embarazo
  • Fiebre superior a 38,5 °C que no cede con paracetamol — llamar al médico ese mismo día
  • Fiebre de cualquier intensidad que dura más de 48 horas sin mejoría
  • Dificultad para respirar, sensación de falta de aire o dolor en el pecho — urgencias
  • Contracciones o sensación de presión pélvica — urgencias
  • Reducción o ausencia de movimientos fetales (a partir de las semanas en que ya los percibes) — urgencias
  • Confusión, desorientación o dificultad para mantenerse despierta — urgencias
  • Síntomas de catarro que no mejoran en 10 días o empeoran después de mejorar
  • Aparición de dolor de oído, dolor facial intenso o fiebre nueva tras mejoría inicial (posible sobreinfección bacteriana)

Lo que te puedes llevar de este artículo

El catarro en el embarazo es un proceso que, con reposo, hidratación, paracetamol si hay fiebre o dolor, y suero fisiológico nasal, se resuelve solo en la misma semana o dos que tarda en cualquier persona. La gran mayoría de los resfriados en el embarazo no tienen consecuencias para el bebé.

La gripe merece más atención: actúa rápido si los síntomas son intensos, no rechaces el oseltamivir si tu médico lo indica y, sobre todo, vacúnate en el otoño si estás embarazada o tienes previsto quedarte embarazada durante la temporada gripal. Es la protección más eficaz que tienes disponible — para ti y para tu bebé.

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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