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Nutrición14 de julio de 2026· 8 min de lectura

Omega-3 y DHA en el embarazo: cuánto necesitas y cómo cubrirlo.

El DHA es el ácido graso que el cerebro y la retina de tu bebé acumulan durante el embarazo. Aquí tienes las dosis reales, las mejores fuentes y cómo elegir un suplemento sin perderte en la etiqueta.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 14 de julio de 2026Nuestro proceso editorial
Omega-3 y DHA en el embarazo: cuánto necesitas y cómo cubrirlo.

Cuando se habla de suplementos en el embarazo, el ácido fólico y el yodo acaparan casi toda la atención. El omega-3 queda a menudo en un segundo plano, o se menciona de pasada en la lista de cosas que "también están bien". Sin embargo, el DHA —el ácido graso omega-3 que el feto acumula activamente en el cerebro y la retina durante el tercer trimestre— tiene un papel estructural que va más allá de ser un nutriente opcional. Y la mayoría de mujeres embarazadas en España no llega a las cantidades recomendadas solo con la dieta.

Este artículo te explica qué son los omega-3, por qué el DHA es el que importa en el embarazo, cuánto necesitas y cómo cubrirlo tanto con la dieta como con un suplemento.

Qué son los omega-3 y cuál es el papel de cada uno

Los omega-3 son ácidos grasos poliinsaturados. Hay tres tipos que aparecen en la mayoría de las conversaciones sobre nutrición:

ALA (ácido alfa-linolénico): es la forma vegetal, presente en semillas de lino, nueces, chía y aceite de cáñamo. Se considera esencial porque el organismo no puede sintetizarlo y debe obtenerlo de la dieta. El problema es que el cuerpo puede convertirlo en EPA y DHA, pero lo hace con muy poca eficiencia: menos del 5-8 % del ALA ingerido llega a convertirse en DHA. Esto significa que confiar solo en las nueces y el lino para cubrir las necesidades de DHA durante el embarazo no es suficiente.

EPA (ácido eicosapentaenoico): tiene una función principalmente antiinflamatoria y cardiovascular. También interviene en el metabolismo del DHA. Durante el embarazo es relevante, pero el feto acumula DHA preferentemente: cuando los recursos son limitados, el organismo materno prioriza el transporte de DHA hacia la placenta.

DHA (ácido docosahexaenoico): es el componente estructural principal de la corteza cerebral y la retina. El 97 % del omega-3 que se encuentra en el cerebro es DHA, y el 93 % del que hay en la retina también. Durante el embarazo, el feto lo "roba" activamente de la circulación materna —sobre todo a partir del tercer trimestre, cuando el desarrollo cerebral se acelera—, lo que puede dejar los niveles de la madre en déficit si la ingesta no es adecuada.

Cuánto DHA se recomienda durante el embarazo

Las principales instituciones científicas coinciden en una cifra de referencia:

  • EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria): 200 mg/día de DHA durante el embarazo y la lactancia, adicionales a la ingesta general de adulto de 250 mg/día de EPA+DHA.
  • OMS: 300 mg/día de DHA en el embarazo.
  • SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia): al menos 200 mg/día de DHA.

La variación entre organismos responde a diferencias metodológicas, no a desacuerdo sobre la importancia del DHA. En la práctica, apuntar a 200-300 mg/día de DHA es el rango respaldado por la mejor evidencia disponible.

Una pregunta frecuente es si más es mejor. Los estudios de megadosis por encima de 1 g/día de DHA no muestran beneficios adicionales relevantes sobre los resultados del embarazo, y pueden provocar efectos secundarios: prolongación del tiempo de coagulación (aumento del INR), regurgitaciones con olor a pescado y náuseas. No hay razón para sobrepasar las recomendaciones.

Fuentes alimentarias de DHA: pescado azul y algas

La forma más eficiente de obtener DHA es a través del pescado azul. Las cantidades varían según la especie:

  • Salmón: 1.000-2.000 mg de omega-3 (EPA+DHA) por 100 g
  • Sardinas: 700-1.500 mg por 100 g
  • Caballa: 1.500-2.500 mg por 100 g
  • Boquerones frescos: 500-1.000 mg por 100 g
  • Atún en conserva: en torno a 300 mg por 100 g, pero con restricciones de consumo por mercurio

Dos raciones semanales de pescado azul de los tipos mencionados (excepto atún rojo y pez espada, que están contraindicados por su contenido en mercurio) bastan para aproximarse a las recomendaciones. Si quieres más información sobre qué pescados son seguros y cuáles conviene evitar durante el embarazo, puedes consultarlo en detalle en nuestra guía sobre pescado y mercurio en el embarazo.

El pescado blanco —merluza, bacaladilla, lenguado— tiene muy poco contenido en omega-3 (menos de 50 mg/100 g) y no es una fuente útil de DHA.

Para quienes no comen pescado, la única fuente vegetal con DHA biodisponible son las algas marinas. De hecho, los peces acumulan DHA precisamente porque se alimentan de microalgas. Los suplementos de aceite de algas ofrecen el mismo DHA que el aceite de pescado, con estudios que confirman una biodisponibilidad equivalente.

Suplementos de omega-3 en el embarazo: cómo elegir uno

Si no consumes pescado azul dos veces por semana de forma regular, el suplemento de DHA está indicado. También lo está si tu dieta es vegetariana o vegana. Esto es lo que conviene saber antes de elegir:

Origen: aceite de pescado vs. aceite de algas El aceite de pescado es la fuente más estudiada y la más común en el mercado. El aceite de algas es la alternativa vegana y tiene la misma biodisponibilidad para el DHA. Si no eres vegetariana pero te genera náuseas el olor a pescado, el aceite de algas puede ser una buena alternativa.

Forma química: triglicéridos vs. ésteres etílicos El DHA puede presentarse como triglicéridos re-esterificados (rTG) o como ésteres etílicos (EE). Los triglicéridos tienen mejor absorción, especialmente si se toman con una comida que contenga grasa. Si el precio no es determinante, prioriza la forma de triglicéridos.

Qué mirar en la etiqueta Este es el punto donde más confusión se genera. Muchos productos indican el contenido total de "aceite de pescado" o de "omega-3 total", pero lo que te interesa es la cantidad de DHA específicamente por cápsula o por dosis. Busca al menos 200 mg de DHA por toma diaria.

Cómo leer la etiqueta del suplemento

Busca en la tabla nutricional la línea que dice "DHA" o "ácido docosahexaenoico", no la de "omega-3 total". Un suplemento puede tener 1.000 mg de aceite de pescado y solo 120 mg de DHA — muy por debajo de lo recomendado. La dosis relevante es siempre la de DHA, no la del aceite.

Prenatales con DHA incluido Muchos multivitamínicos prenatales disponibles en España (Femibion, Pregnacare, Genoptim y equivalentes) ya incluyen 200-400 mg de DHA por dosis diaria. Si ya tomas uno de estos, revisa la etiqueta antes de añadir un suplemento de omega-3 por separado para no duplicar la dosis innecesariamente.

Pureza y calidad Busca productos con certificación de calidad de terceros como IFOS (International Fish Oil Standards) o análisis de lote disponibles, que garantizan ausencia de contaminantes como mercurio, dioxinas y PCBs. En la práctica, los suplementos de aceite de pescado del mercado europeo están sometidos a controles estrictos, pero la certificación adicional da una capa extra de seguridad.

La diferencia de precio entre marcas blancas y marcas premium es a menudo irrelevante si la cantidad de DHA por dosis es la misma. No pagues por marketing cuando puedes verificar lo que importa en la etiqueta.

El EPA y el ALA: ¿qué papel juegan realmente?

Durante el embarazo el protagonismo es del DHA, pero EPA y ALA también tienen su lugar.

El EPA colabora en la regulación de la inflamación y en el metabolismo lipídico. Aunque el feto acumula DHA preferentemente, el EPA también cruza la placenta. En los suplementos prenatales, el ratio más habitual entre EPA y DHA es de 1:2 o 1:3 a favor del DHA, lo cual es adecuado para el embarazo. No existe un ratio universalmente acordado, pero este patrón refleja la evidencia disponible sobre las necesidades fetales.

El ALA de nueces, lino y chía contribuye a la ingesta de omega-3 en general, y es un componente válido de una dieta saludable durante el embarazo. Sin embargo, dado que su conversión a DHA es inferior al 8 %, no puede considerarse una fuente suficiente de DHA cuando las demandas fetales son altas. Es un complemento, no un sustituto del DHA marino o de algas.

Omega-3 y prematuridad: lo que dice la evidencia

El debate sobre los omega-3 y los resultados del embarazo ha estado centrado durante años en el desarrollo cognitivo del bebé y en el riesgo de parto prematuro.

La revisión Cochrane más actualizada (Middleton et al., 2018, con más de 70 ensayos incluidos) encontró que la suplementación con omega-3 durante el embarazo reduce el riesgo de parto prematuro por debajo de las 37 semanas y de parto muy prematuro por debajo de las 34 semanas. Este efecto es más consistente en mujeres con ingesta baja de omega-3 al inicio del embarazo: en poblaciones que ya consumen pescado regularmente, el beneficio adicional del suplemento es menor.

Lo que la misma revisión no encontró fue efecto sobre la preeclampsia: la suplementación con omega-3 no reduce su riesgo. Tampoco existe evidencia sólida de que los suplementos de DHA mejoren el desarrollo cognitivo del bebé en ensayos de alta calidad, aunque el DHA sí se incorpora estructuralmente en el cerebro fetal durante el tercer trimestre. La diferencia entre "el nutriente forma parte del cerebro" y "suplementar mejora la inteligencia del niño" es importante, y los estudios disponibles no respaldan la segunda afirmación de forma consistente.

Durante la lactancia: la recomendación se mantiene

El contenido de DHA en la leche materna refleja directamente lo que la madre come. Las mujeres que consumen más pescado azul o suplementos de DHA tienen leche con mayor concentración de este ácido graso. Durante la lactancia, la EFSA mantiene la misma recomendación que durante el embarazo: 200 mg/día de DHA adicionales a la ingesta estándar de adulto.

Si ya has incorporado el suplemento prenatal durante el embarazo y tu prenatal incluye DHA, no necesitas cambiarlo al inicio de la lactancia: la mayoría cubre las necesidades de ambas etapas. Si tienes dudas sobre la lactancia y la nutrición materna, puedes consultarlo en nuestro artículo sobre suplementos en el embarazo y la lactancia.

Cómo cubrir el DHA en el embarazo: dieta y suplemento
  • Come pescado azul (salmón, sardinas, caballa, boquerones) al menos 2 veces por semana
  • Evita el pez espada, el tiburón y el atún rojo por su contenido en mercurio
  • Si no comes pescado o comes menos de 2 raciones semanales, toma un suplemento de DHA
  • Si sigues una dieta vegetariana o vegana, elige un suplemento de aceite de algas
  • En la etiqueta del suplemento, busca la cantidad de DHA específicamente, no la de "omega-3 total"
  • Apunta a al menos 200 mg de DHA por dosis diaria
  • Si ya tomas un prenatal con DHA incluido, revisa la dosis antes de añadir otro suplemento
  • Mantén la suplementación durante la lactancia si tu ingesta de pescado azul no es regular

El DHA no es un suplemento de moda ni una recomendación opcional: es el principal ácido graso estructural del cerebro fetal y su demanda durante el tercer trimestre supera con facilidad lo que una dieta media sin pescado azul puede aportar. Cubrir esa necesidad —con dos raciones semanales de pescado azul, con un suplemento adecuado o con ambos— es una de las intervenciones nutricionales más sencillas y respaldadas en el embarazo.

Fuentes consultadas

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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