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Nidar
Nutrición9 de mayo de 2026· 7 min de lectura

Calcio y vitamina D en el embarazo: cuánto necesitas y de dónde sacarlos.

El calcio y la vitamina D son un tándem imprescindible durante el embarazo. Descubre cuánto necesitas, qué alimentos los aportan y cuándo suplementar.

Calcio y vitamina D en el embarazo: cuánto necesitas y de dónde sacarlos.

El calcio y la vitamina D funcionan en tándem: uno sin el otro no rinde bien. Durante el embarazo, esta pareja adquiere una importancia especial porque el bebé necesita calcio para construir sus huesos y dientes, y sin vitamina D suficiente ese calcio no llega a donde tiene que llegar. Entender cómo funcionan juntos — y de dónde sacarlos — es una de las cosas más prácticas que puedes hacer por tu salud y la de tu bebé.

Cuánto calcio necesitas durante el embarazo

La recomendación oficial en España y en la mayoría de guías europeas se sitúa en 1.000 mg de calcio al día durante el embarazo (la misma cantidad que fuera de él para una mujer adulta, porque el organismo embarazado es más eficiente absorbiendo calcio). Sin embargo, muchas mujeres no alcanzan esa cantidad en su dieta habitual.

¿Por qué importa tanto? Porque si tu ingesta de calcio es insuficiente, tu cuerpo tira de las reservas óseas para garantizar el aporte al bebé. A corto plazo no es dramático —los huesos se recuperan— pero es un motivo más para no dejarlo al azar.

Fuentes alimentarias de calcio

Los lácteos son las fuentes más concentradas y biodisponibles: un vaso de leche (200 ml) aporta unos 240 mg, un yogur entero unos 180 mg y 30 g de queso curado pueden llegar a 300 mg. Tres raciones diarias de lácteos suelen cubrir el objetivo por sí solas.

Si no consumes lácteos (por intolerancia, alergia o preferencia), otras fuentes relevantes son:

  • Sardinas y caballa en conserva con espinas: las espinas blandas son una fuente concentrada de calcio (100 g pueden aportar 380 mg).
  • Col rizada y brócoli: aunque el porcentaje de calcio por ración es menor, tienen una biodisponibilidad alta porque contienen pocos oxalatos.
  • Legumbres (alubias blancas, garbanzos, soja): aportan entre 80 y 130 mg por ración cocida.
  • Tofu cuajado con calcio: muy variable según la marca, pero puede superar los 300 mg por ración.
  • Bebidas vegetales enriquecidas: avena, soja o almendra con calcio añadido son una buena alternativa a la leche, pero comprueba la etiqueta: el calcio enriquecido tiene mejor absorción si la bebida está agitada.
Tip

Los oxalatos presentes en espinacas, acelgas y remolacha bloquean la absorción del calcio de esos mismos alimentos. Esto no significa que tengas que evitarlos (son nutritivos por otras razones), sino que no debes contar con ellos como fuente principal de calcio.

La vitamina D: el gran déficit de España

Aquí viene la paradoja española: pese a tener más horas de sol que casi cualquier país europeo, los estudios muestran que entre el 40 y el 80 % de las embarazadas españolas tienen niveles insuficientes de vitamina D. La razón es una combinación de factores: uso de protección solar (necesaria, pero reduce la síntesis cutánea), horarios laborales que reducen la exposición al mediodía, y el hecho de que pocos alimentos contienen vitamina D de forma natural.

¿Qué consecuencias tiene el déficit de vitamina D en el embarazo?

Para el bebé, un déficit severo se asocia con raquitismo neonatal, baja densidad ósea y, en estudios más recientes, con mayor riesgo de infecciones respiratorias en los primeros meses de vida. Para la madre, se asocia con mayor riesgo de preeclampsia, diabetes gestacional y parto prematuro, aunque la causalidad no siempre está del todo establecida.

¿Cuánta vitamina D necesitas?

La recomendación oficial mínima oscila entre 400 y 600 UI al día, pero muchos obstetras y sociedades científicas actualizadas recomiendan entre 1.000 y 2.000 UI en mujeres con déficit confirmado o con factores de riesgo (piel oscura, poca exposición solar, obesidad, embarazo en invierno). El nivel sérico óptimo durante el embarazo se considera superior a 30 ng/ml (75 nmol/L).

La suplementación con vitamina D durante el embarazo está justificada en la mayoría de las mujeres españolas dada la alta prevalencia de déficit documentada en nuestra población.

Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)

Fuentes alimentarias de vitamina D

Las fuentes alimentarias son escasas y difícilmente cubren las necesidades sin sol ni suplemento:

  • Pescado azul (salmón, caballa, atún fresco): las fuentes más concentradas, con 300-600 UI por ración.
  • Huevos (la yema): unos 40 UI por huevo, aporte modesto.
  • Lácteos enriquecidos: variables según la marca.
  • Setas expuestas al sol: las setas que han sido expuestas a la luz UV generan vitamina D2; el aporte es real pero irregular.

La síntesis cutánea por exposición solar sin protección en verano (10-20 minutos al mediodía, cara y brazos) puede ser significativa, pero no es recomendable en el embarazo sin supervisión dermatológica, y en invierno es prácticamente nula en latitudes peninsulares.

¿Suplementar o no suplementar?

Para la mayoría de las embarazadas en España, la respuesta práctica es: sí a la vitamina D, y valora el calcio según tu dieta.

El calcio es posible cubrirlo solo con la alimentación si consumes tres raciones de lácteos al día (o sus equivalentes). Si no lo haces, un suplemento de calcio —que normalmente viene combinado con vitamina D— es una opción sensata. Habla con tu matrona u obstetra: en la primera analítica prenatal se puede solicitar un nivel sérico de vitamina D que orienta mucho la decisión.

Una advertencia importante sobre la suplementación de calcio: no tomes el suplemento de calcio a la misma hora que el hierro. El calcio interfiere con la absorción del hierro, y si estás tomando ambos (lo cual es frecuente en el embarazo), sepáralos al menos dos horas.

Para mejorar la absorción del calcio de los alimentos, combínalo con un poco de grasa (el calcio del queso se absorbe mejor que el de la leche desnatada) y con vitamina D suficiente. También ayuda distribuir el aporte en varias tomas a lo largo del día en lugar de tomarlo todo de golpe.

Calcio y vitamina D en el embarazo: lo que puedes hacer ya
  • Revisa si consumes tres raciones de lácteos al día (o sus equivalentes)
  • Introduce sardinas con espinas, brócoli o legumbres si no tomas lácteos
  • Pregunta a tu matrona u obstetra si te han medido el nivel de vitamina D en la analítica prenatal
  • Si el nivel es inferior a 30 ng/ml, habla sobre suplementación con vitamina D
  • Si tomas hierro y calcio, separa las tomas al menos dos horas
  • No cuentes las espinacas como fuente de calcio (los oxalatos bloquean su absorción)
  • Revisa si tu complejo vitamínico prenatal ya incluye vitamina D y en qué dosis

En resumen

El calcio y la vitamina D son dos nutrientes que el embarazo pone en el centro del foco. El calcio se puede cubrir con una dieta bien pensada; la vitamina D, dada la alta prevalencia de déficit en España, probablemente necesite apoyo de suplementación en la mayoría de los casos. No es complicado ni costoso —pero sí merece una conversación con tu equipo médico para ajustar las dosis a tu situación concreta.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, revisada por matronas colegiadas.

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