El miedo a tomar cualquier medicamento durante el embarazo es comprensible — y también puede ser contraproducente. Una fiebre alta no tratada, una infección que se complica o un dolor crónico que no se maneja pueden causar más daño al feto que el medicamento usado con criterio para tratarlos. Lo primero es siempre consultar. Lo segundo es entender que "consultar" no siempre significa "evitar todo".
Analgésicos: el más conocido y el más mal usado
Paracetamol: es el analgésico y antipirético de primera elección durante el embarazo. Puede usarse para tratar el dolor (de cabeza, muscular, dental) y la fiebre. La clave es usarlo con moderación: a la dosis mínima eficaz, durante el tiempo mínimo necesario. Algunos estudios observacionales han generado debate sobre si el uso prolongado se asocia a autismo o TDAH, pero la Agencia Europea del Medicamento revisó la evidencia en 2019 y de nuevo en 2025, y concluyó que no hay pruebas de que cause autismo y que no aumenta las malformaciones. Su consejo: usarlo si hace falta, a la dosis mínima eficaz y el menor tiempo posible. Evita tomarlo de forma crónica sin valoración médica. Más detalle en paracetamol e ibuprofeno en el embarazo.
Ibuprofeno y otros AINEs: la regla es clara y tiene pocos matices. En el tercer trimestre están contraindicados, porque pueden provocar el cierre prematuro del ductus arteriosus (un vaso del corazón fetal). Desde la semana 20, las agencias del medicamento estadounidense y británica aconsejan evitarlos salvo que sean clínicamente necesarios, porque su uso prolongado puede afectar a los riñones del feto y reducir el líquido amniótico. En el primer trimestre tampoco son la primera opción y conviene evitarlos salvo indicación médica explícita. Si necesitas un antiinflamatorio, habla con tu médico.
Ácido acetilsalicílico (aspirina): a dosis analgésicas normales, no está recomendado en el embarazo. Sin embargo, a dosis bajas (entre 75 y 150 mg al día, según la guía), la aspirina se usa de forma habitual y con evidencia sólida para la prevención de preeclampsia en mujeres de alto riesgo, empezando antes de la semana 16 — siempre bajo prescripción médica.
Antiácidos: un alivio frecuente y necesario
La acidez y el reflujo son síntomas muy frecuentes en el embarazo, especialmente a partir del segundo trimestre. Las opciones disponibles:
Hidróxido de aluminio y magnesio (Almax, Maalox, etc.): los antiácidos clásicos son generalmente seguros durante el embarazo, aunque se recomienda no abusar de los que contienen aluminio en dosis altas por posible acumulación. Para uso puntual, son una opción válida.
Omeprazol y otros inhibidores de la bomba de protones: el omeprazol ha sido ampliamente estudiado en el embarazo y se considera generalmente seguro. Es una opción habitual cuando la acidez es persistente y no responde a los antiácidos clásicos. Siempre con indicación médica, pero no es un medicamento a evitar de forma categórica.
Carbonato cálcico: eficaz para la acidez puntual y con el beneficio añadido de aportar calcio. Opción segura.
Antihistamínicos: para alergias y náuseas
Los antihistamínicos son un grupo heterogéneo. La diferencia entre unos y otros importa durante el embarazo:
Loratadina y cetirizina: los antihistamínicos de segunda generación (no sedantes) tienen un perfil de seguridad razonable en el embarazo. Son la opción preferida para el tratamiento de alergias estacionales o urticaria. Úsalos con indicación, no de forma preventiva.
Difenhidramina: un antihistamínico de primera generación muy usado en otros países. Los datos en embarazadas no apuntan a un riesgo importante, pero da sueño y para las alergias no aporta nada frente a los de segunda generación, así que no es la primera elección. Mejor no tomarlo por tu cuenta.
Doxilamina: este es el caso particular. A dosis bajas (habitualmente combinada con vitamina B6), la doxilamina es el fármaco más usado para las náuseas y vómitos del embarazo — es uno de los medicamentos más estudiados en mujeres embarazadas y su seguridad está bien documentada. Su eficacia es más modesta de lo que se suele decir: un reanálisis de 2018 del ensayo principal encontró una mejoría pequeña, por debajo de lo que el propio ensayo consideraba relevante. No confundir con el uso general de antihistamínicos.
Antibióticos: depende de cuál
No todos los antibióticos son iguales en el embarazo. Algunos son seguros; otros tienen contraindicaciones claras:
Amoxicilina y amoxicilina-clavulánico: los antibióticos de primera elección para la mayoría de infecciones bacterianas comunes (urinarias, respiratorias, dentales) durante el embarazo. Amplia experiencia de uso y buen perfil de seguridad.
Azitromicina: generalmente considerada segura, usada para infecciones respiratorias y de transmisión sexual.
Fluoroquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino): se evitan en el embarazo porque en animales dañaron el cartílago en desarrollo. Hay alternativas válidas en casi todos los casos.
Tetraciclinas (doxiciclina): contraindicadas a partir del segundo trimestre. Se fijan en los huesos y dientes en desarrollo, causando pigmentación permanente. En el primer trimestre también se evitan.
Metronidazol: durante años se evitó en el primer trimestre por precaución, pero atraviesa la placenta sin que los estudios en embarazadas hayan encontrado malformaciones, y los CDC lo consideran de bajo riesgo en cualquier momento del embarazo. Se usa cuando es la alternativa adecuada (tricomonas, vaginosis bacteriana).
Laxantes: porque el estreñimiento en el embarazo es muy real
El estreñimiento es uno de los síntomas más frecuentes del embarazo, agravado por los suplementos de hierro. Las opciones:
Lactulosa y macrogol (polietilenglicol): son la opción habitual cuando la fibra y los laxantes formadores de masa (como el plantago) no bastan. Actúan localmente en el intestino, no se absorben sistémicamente y tienen un perfil de seguridad excelente. Se pueden usar con tranquilidad.
Bisacodilo y sen: laxantes estimulantes. Se reservan para un uso puntual y de corta duración, con valoración médica, porque pueden dar retortijones y diarrea.
Suplementos de fibra (psyllium, ispágula): opción segura y eficaz como primera medida, antes de recurrir a laxantes farmacológicos. Junto con una buena hidratación y movimiento físico, puede ser suficiente para muchos casos.
Ningún medicamento es 100% seguro durante el embarazo, pero tampoco ninguno es 100% peligroso — incluyendo los que están en la categoría "evitar". La categoría de riesgo importa, pero el contexto también: cuánto tiempo lo tomas, en qué trimestre, a qué dosis. Cuando tengas dudas, la pregunta no es "¿es peligroso este medicamento?" sino "¿el riesgo de tomarlo es mayor o menor que el riesgo de no tratarme?". Tu médico o farmacéutica pueden ayudarte a responder eso.
Por miedo, muchas embarazadas dejan de tomar medicación que necesitan y, a la vez, toman suplementos "naturales" sin saber que algunos tienen interacciones o contraindicaciones tan relevantes como las de cualquier fármaco. La clave es contarle a tu equipo todo lo que tomas.
Resumen: generalmente seguro / consultar / evitar
Esta tabla no reemplaza la consulta médica, pero orienta:
Generalmente seguros con criterio médico: paracetamol (puntual), lactulosa, macrogol, hidróxido de magnesio, omeprazol, loratadina, cetirizina, doxilamina (para náuseas), amoxicilina, azitromicina, carbonato cálcico, fibra soluble.
Consultar siempre antes de usar: ibuprofeno (si es imprescindible, mejor antes de la semana 20 y con valoración), metronidazol, antihistamínicos de primera generación, laxantes estimulantes (bisacodilo, sen), aspirina (solo a dosis bajas con indicación).
Evitar salvo indicación médica expresa: ibuprofeno y otros AINEs desde la semana 20 (y siempre en el tercer trimestre), fluoroquinolonas, tetraciclinas (especialmente en el segundo y tercer trimestre).
Información que dar a tu médico antes de prescribir
- El trimestre en el que estás exactamente (no solo "estoy embarazada")
- Todos los suplementos que tomas: hierro, ácido fólico, omega-3, magnesio, otros
- Si tomas medicación habitual para alguna patología crónica
- Si tienes alergias documentadas a medicamentos
- Si estás en lactancia (en el posparto, las restricciones cambian)
- Si el medicamento es para un síntoma agudo o para uso crónico
- Si has tomado el mismo medicamento en embarazos anteriores sin problemas
Dónde buscar información fiable
- AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios): en su buscador CIMA están las fichas técnicas y prospectos oficiales de todos los medicamentos autorizados en España, con un apartado de embarazo y lactancia — cima.aemps.es
- e-lactancia: para cuando ya estés dando el pecho (es solo de lactancia, no de embarazo). Lo mantiene APILAM, una asociación de pediatras de la Marina Alta — e-lactancia.org
- MotherToBaby (en inglés): hojas informativas por medicamento elaboradas por teratólogos clínicos — mothertobaby.org
La siguiente vez que tengas una duda sobre si puedes tomar algo, antes de buscar en foros o grupos de WhatsApp, pregunta directamente a tu farmacéutica. Está formada para responder exactamente esa pregunta, es accesible sin cita y es gratuita.
