Pocas cosas asustan tanto a unos padres como notar a su bebé caliente y comprobar que tiene fiebre. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la fiebre es la forma que tiene el cuerpo de defenderse de una infección, casi siempre vírica y leve. Lo importante no es tanto el número del termómetro como cómo está tu bebé y saber reconocer las señales que sí exigen actuar rápido. Vamos a verlo con calma y sin alarmismo.
Qué se considera fiebre
Hablamos de fiebre cuando la temperatura llega a 38 °C o más. Entre 37,5 y 38 °C se suele hablar de febrícula. La temperatura normal varía a lo largo del día y según dónde se mida, así que un valor ligeramente alto por la tarde o después de abrigarlo no siempre significa fiebre.
Conviene recordar que la fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma. Su altura no indica necesariamente la gravedad: un bebé con 39 °C que juega y bebe suele preocupar menos que uno con 38 °C muy decaído.
Cómo tomar la temperatura
La guía británica NICE recomienda en menores de 5 años el termómetro digital en la axila (en menores de 4 semanas, solo ese) o, a partir del mes, el de oído; no aconseja la vía rectal de forma rutinaria. Cada vía da valores algo distintos:
- Rectal: es la que más se acerca a la temperatura interna, pero es incómoda y las guías no la recomiendan de rutina en casa; si tu pediatra te la indica, introduce la punta con cuidado y un poco de lubricante.
- Axilar: la recomendada en bebés pequeños; cómoda, aunque tiende a marcar algo menos que la temperatura interna.
- Timpánica (oído) o de frente: rápidas; la de oído es aceptable a partir del mes, la de frente es la menos precisa.
Usa siempre termómetros digitales y evita los antiguos de mercurio. Anota la hora y el valor para informar bien al pediatra si hace falta.
Termómetro de oído Braun ThermoScan 7
Lectura en segundos sin despertar al bebé, con punta precalentada para mayor precisión. A partir de los 6 meses; antes, mejor digital en la axila.
Qué hacer en casa
Cuando la fiebre es el único síntoma y el bebé está razonablemente animado, el objetivo es que esté cómodo, no obsesionarse con bajar la cifra.
- Ofrece líquidos a menudo (pecho, biberón o agua según la edad)
- No lo abrigues en exceso: ropa ligera y ambiente fresco
- Mantén la habitación a una temperatura agradable
- Vigila su estado general, no solo el termómetro
- Administra antitérmico solo si lo indica el pediatra, según peso y edad
Los antitérmicos se dosifican por peso, no por edad, y deben darse según la pauta que indique tu pediatra. El paracetamol puede usarse desde el nacimiento con la dosis adecuada; el ibuprofeno, a partir de los 3 meses. No des los dos a la vez por tu cuenta ni los uses para "prevenir" la fiebre o las convulsiones febriles (no las evitan): sirven para que el bebé esté más cómodo, no para curar la infección.
Los paños tibios ya no se recomiendan para bajar la fiebre, y nunca uses agua fría, friegas con alcohol ni baños helados, porque pueden ser contraproducentes.
Señales de alarma: cuándo acudir sin demora
Aquí está lo más importante de todo este artículo. Hay situaciones que no deben esperar y en las que hay que buscar atención médica urgente.
Acude a urgencias sin demora si tu bebé presenta cualquiera de estas señales:
- Fiebre (38 °C o más) en un bebé menor de 3 meses: siempre es motivo de consulta urgente, aunque parezca encontrarse bien. Entre los 3 y los 6 meses, una fiebre de 39 °C o más también debe valorarse pronto.
- Decaimiento extremo, somnolencia inusual o dificultad para despertarlo.
- Dificultad para respirar, respiración muy rápida o agitada, o color azulado, pálido o moteado de la piel o los labios.
- Manchas o puntitos en la piel que no desaparecen al presionarlos con un vaso transparente.
- Convulsión o movimientos anómalos.
- Llanto inconsolable o, al contrario, quejido débil y continuo.
- Rigidez de cuello, fontanela muy abombada o rechazo total del alimento y los líquidos.
En estos casos no esperes a ver si mejora ni intentes tratarlo en casa: contacta de inmediato con los servicios sanitarios o acude a urgencias.
Cuándo consultar al pediatra (sin urgencia)
Fuera de las señales de alarma, conviene valorar con tu pediatra, sin que sea una emergencia, si la fiebre dura más de 48-72 horas (la guía NICE considera de riesgo intermedio la que pasa de 5 días), si reaparece tras varios días sin fiebre, si el bebé no quiere beber, orina mucho menos de lo habitual o si tienes simplemente la sensación de que "algo no va bien". Esa intuición de los padres es valiosa y merece atención.
Cada bebé es distinto, y este artículo no sustituye la valoración de un profesional. Ante la duda, llama a tu centro de salud: para eso están.
Preguntas frecuentes
¿La fiebre alta puede dañar el cerebro de mi bebé?
La fiebre causada por infecciones habituales no daña el cerebro ni hace que la temperatura suba sin control. El cuerpo regula la fiebre y rara vez supera los 41 °C por una infección común. La preocupación real es la causa de la fiebre, no la cifra en sí.
¿Tengo que despertar a mi bebé para darle el antitérmico?
No es necesario. Si tu bebé duerme tranquilo, descansar es lo mejor para él. Los antitérmicos buscan que esté cómodo, así que si está dormido y plácido, deja que descanse y dáselo cuando se despierte si sigue molesto.
¿Qué son las convulsiones febriles y son peligrosas?
Son episodios que pueden ocurrir en algunos niños de entre 6 meses y 5 años cuando tienen fiebre, y suelen ser benignos aunque muy impresionantes. Los antitérmicos no las previenen. Si tu bebé tiene una convulsión, colócalo de lado en un lugar seguro y busca atención médica urgente para que la valore un profesional.
¿Hace falta bajar siempre la fiebre con medicación?
No. Si el bebé está animado, juega y bebe, no es imprescindible medicar solo por la cifra. El antitérmico se usa para aliviar el malestar, no para que el termómetro marque un número concreto. Sigue siempre la indicación de tu pediatra.
