Un día pasas la mano por la cabeza de tu bebé y notas unas placas amarillentas, grasientas, que parecen pegadas al cuero cabelludo. La primera reacción suele ser preocupación: ¿le pica?, ¿lo estaré lavando mal?, ¿es algo serio? Respira tranquila. Lo más probable es que sea costra láctea, una de las cosas más comunes y más inofensivas que le pueden pasar a la piel de un recién nacido. Vamos a verla con calma.
Qué es exactamente la costra láctea
La costra láctea es la forma popular de llamar a la dermatitis seborreica del lactante. Aparece sobre todo en el cuero cabelludo, aunque también puede asomar en las cejas, los laterales de la nariz, detrás de las orejas o en los pliegues. Se presenta como escamas o placas de color amarillento o blanquecino, de aspecto graso, que se adhieren a la piel.
Suele aparecer en las primeras semanas o meses de vida y, en la inmensa mayoría de los casos, desaparece sola antes del año. No tiene nada que ver con la lactancia, a pesar de su nombre.
Por qué aparece
No se conoce una causa única, pero se relaciona con la actividad de las glándulas que producen grasa en la piel (glándulas sebáceas). Durante el embarazo, el bebé recibe hormonas de la madre que estimulan estas glándulas, y ese estímulo puede mantenerse las primeras semanas tras el nacimiento. A eso se suma la posible influencia de un hongo que vive de forma normal en la piel, Malassezia.
El resultado es un exceso de grasa que atrapa las células de la piel y forma esas escamas características. Es un proceso fisiológico, no una enfermedad.
La costra láctea no pica, no duele y no molesta al bebé. Tampoco aparece por falta de higiene: les pasa igual a los bebés más bañados del mundo. No es contagiosa ni significa que tu bebé tenga la piel delicada para siempre.
Cómo cuidarla con suavidad
La costra láctea suele irse sola, así que el objetivo del tratamiento es ablandar las escamas y ayudarlas a desprenderse poco a poco, sin agredir la piel. Estos son los pasos que recomiendan los pediatras:
- Aplica un aceite suave (aceite de almendras, aceite mineral o vaselina) sobre las escamas y deja actuar entre 15 minutos y un par de horas para reblandecerlas.
- Cepilla con delicadeza con un cepillo de cerdas muy suaves o un peine fino, siempre en la dirección del pelo, para arrastrar las escamas ya ablandadas.
- Lava la cabeza con un champú suave específico para bebés y aclara muy bien para retirar el aceite y las escamas sueltas.
- Repite el proceso cada pocos días si hace falta, sin obsesionarte: la paciencia funciona mejor que la insistencia.
- Ablandar con aceite antes de retirar las escamas
- Usar champú suave para bebés y aclarar bien
- Cepillar con cerdas suaves en la dirección del pelo
- Mantener una rutina tranquila, sin forzar
- Hidratar el cuero cabelludo si lo notas seco
Nunca arranques las escamas con la uña ni rasques en seco. Si la piel sangra o queda en carne viva, se abre la puerta a una infección. Tampoco uses champús anticaspa de adultos sin que lo indique el pediatra.
Aceite de caléndula para bebés
Para ablandar la costra antes del cepillado suave, el masaje infantil y la piel seca. Sin perfumes sintéticos ni parabenos.
En qué se diferencia de la dermatitis atópica
Es fácil confundirlas, pero son cosas distintas. La dermatitis atópica es una afección de la piel que sí cursa con picor, sequedad intensa y enrojecimiento, y suele aparecer en las mejillas, el tronco o los pliegues de codos y rodillas. A diferencia de la costra láctea, molesta al bebé: lo notarás inquieto, frotándose o durmiendo peor.
La dermatitis seborreica del lactante, en cambio, es grasienta, no pica y se localiza sobre todo en zonas con muchas glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo. Si dudas sobre qué tiene tu bebé, el pediatra lo distingue con una simple exploración.
Cuándo conviene consultar
La mayoría de las veces no hace falta ir al médico solo por la costra láctea. Pero hay situaciones en las que merece la pena que la valore un profesional:
- Si las placas se extienden mucho por el cuerpo o no mejoran con los cuidados habituales.
- Si la zona se pone roja, caliente, supura o huele mal, lo que puede indicar una infección.
- Si el bebé parece molesto, se rasca o duerme mal, porque podría no ser costra láctea.
- Si aparece enrojecimiento intenso en los pliegues o tienes cualquier duda sobre el diagnóstico.
En estos casos, el pediatra puede recomendar un champú o una crema específica. Recuerda que cualquier producto medicado debe usarse solo bajo indicación profesional.
Preguntas frecuentes
¿La costra láctea se cura sola?
Sí. En la gran mayoría de los bebés desaparece por sí sola antes del primer año, a menudo en pocas semanas o meses. Los cuidados suaves solo sirven para acelerar un poco el proceso y mejorar el aspecto, no son imprescindibles.
¿Puedo prevenir que aparezca?
No realmente, porque depende de factores fisiológicos y hormonales que no podemos controlar. No tiene relación con cómo lavas o cuidas a tu bebé, así que no hay nada que estés haciendo mal si aparece.
¿Es contagiosa o le puede pasar a otros?
No. La costra láctea no se contagia ni a otros bebés ni a adultos. Es un proceso individual de la piel del lactante y no supone ningún riesgo para quienes lo rodean.
¿Volverá a salir después de tratarla?
Puede reaparecer mientras las glándulas sebáceas sigan activas, sobre todo en los primeros meses. Si vuelve, basta con repetir los mismos cuidados suaves. A medida que el bebé crece, tiende a no volver.
