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Nidar
Bebé30 de mayo de 2026· 9 min de lectura

La costra láctea: por qué aparece y cómo cuidarla.

Esas escamas amarillentas en la cabeza del bebé asustan, pero rara vez molestan. Te contamos por qué salen, que no son por falta de higiene y cómo tratarlas con suavidad.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 13 de octubre de 2026Nuestro proceso editorial
La costra láctea: por qué aparece y cómo cuidarla.

Un día pasas la mano por la cabeza de tu bebé y notas unas placas amarillentas, grasientas, que parecen pegadas al cuero cabelludo. La primera reacción suele ser preocupación: ¿le pica?, ¿lo estaré lavando mal?, ¿es algo serio? Respira tranquila. Lo más probable es que sea costra láctea, una de las cosas más comunes y más inofensivas que le pueden pasar a la piel de un recién nacido: no pica, no duele, no se contagia y se va sola en unos meses. Basta con ablandar las escamas con un emoliente, cepillar con suavidad y lavar con un champú suave de bebé. Debajo tienes cómo hacerlo, qué productos evitar y cuándo sí conviene que la vea el pediatra.

Qué es exactamente la costra láctea

La costra láctea es la forma popular de llamar a la dermatitis seborreica del lactante. Aparece sobre todo en el cuero cabelludo, aunque también puede asomar en las cejas, los laterales de la nariz, detrás de las orejas o en los pliegues. Se presenta como escamas o placas de color amarillento o blanquecino, de aspecto graso, que se adhieren a la piel.

Suele empezar hacia la primera o segunda semana de vida, a menudo en la coronilla y sobre la fontanela, y puede extenderse a todo el cuero cabelludo. Es autolimitada: la revisión de Pediatría Integral la sitúa típicamente en los primeros 3 meses, y el NHS británico dice que suele irse sola en unos meses. No tiene nada que ver con la lactancia, a pesar de su nombre.

Por qué aparece

No se conoce la causa exacta. Se relaciona con la actividad de las glándulas que producen grasa en la piel (glándulas sebáceas), que en las primeras semanas están especialmente activas, y con una levadura que vive de forma normal en la piel de todos, Malassezia: el exceso de grasa favorece que crezca. Se ha propuesto que las hormonas que el bebé recibe de la madre al final del embarazo contribuyan a esa actividad sebácea, aunque no está demostrado.

El resultado es un exceso de grasa que atrapa las células de la piel y forma esas escamas características. Es un proceso fisiológico, no una enfermedad.

Tip

La costra láctea no pica, no duele y no molesta al bebé. Tampoco aparece por falta de higiene: les pasa igual a los bebés más bañados del mundo. No es contagiosa ni significa que tu bebé tenga la piel delicada para siempre.

Cómo cuidarla con suavidad

La costra láctea suele irse sola, así que el objetivo del tratamiento es ablandar las escamas y ayudarlas a desprenderse poco a poco, sin agredir la piel. Es lo que aconsejan tanto el NHS como la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria (SEPEAP):

  • Aplica un emoliente o un aceite suave (crema emoliente para bebés, vaselina, aceite mineral o aceite de coco) con un masaje ligero, y deja actuar un rato para reblandecer las escamas.
  • Cepilla con delicadeza con un cepillo de cerdas muy suaves o un peine fino, siempre en la dirección del pelo, para arrastrar las escamas ya ablandadas.
  • Lava la cabeza con un champú suave específico para bebés y aclara muy bien para retirar el aceite y las escamas sueltas.
  • Repite el proceso cada pocos días si hace falta, sin obsesionarte: la paciencia funciona mejor que la insistencia.
Cuidados que sí ayudan
  • Ablandar con aceite antes de retirar las escamas
  • Usar champú suave para bebés y aclarar bien
  • Cepillar con cerdas suaves en la dirección del pelo
  • Mantener una rutina tranquila, sin forzar
  • Hidratar el cuero cabelludo si lo notas seco

Qué no usar

  • Aceite de oliva: el NHS desaconseja usarlo en la piel del bebé.
  • Aceite de cacahuete, por el riesgo de alergia. Si en la familia hay alergia a frutos secos, evita también los aceites de frutos secos (almendra incluida) y usa un emoliente sin ellos.
  • Jabón, champús de adulto y productos con perfume, que irritan.
  • Champús anticaspa o antifúngicos por tu cuenta: el ketoconazol existe en champú, pero es el pediatra quien decide si hace falta.
Atención

Nunca arranques las escamas con la uña ni rasques en seco. Si la piel sangra o queda en carne viva, se abre la puerta a una infección. Es normal que con las escamas se vaya algo de pelo: vuelve a crecer.

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Para ablandar la costra antes del cepillado suave, el masaje infantil y la piel seca. Sin perfumes sintéticos ni parabenos.

En qué se diferencia de la dermatitis atópica

Es fácil confundirlas, pero son cosas distintas. La dermatitis atópica es una afección de la piel que sí cursa con picor, sequedad intensa y enrojecimiento, y en los bebés suele aparecer en las mejillas, el cuero cabelludo y la parte externa de brazos y piernas (los pliegues de codos y rodillas son más típicos de niños mayores). A diferencia de la costra láctea, molesta al bebé: lo notarás inquieto, frotándose o durmiendo peor.

La dermatitis seborreica del lactante, en cambio, es grasienta, no pica y se localiza sobre todo en zonas con muchas glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo. Según Pediatría Integral, lo que más ayuda a distinguirlas es que la seborreica empieza antes (en las primeras semanas), se reparte de otra forma y no da picor, irritabilidad ni insomnio. Si dudas, el pediatra lo distingue con una simple exploración; no hacen falta análisis.

Costra láctea (dermatitis seborreica)Dermatitis atópica
Edad de inicioHacia la primera semanaAlgo más tarde; casi la mitad de los casos empieza en los 6 primeros meses
AspectoEscamas grasientas, amarillentasPiel seca, roja, áspera
DóndeCuero cabelludo, cejas, detrás de las orejas, pliegues, pañalMejillas, cuero cabelludo, parte externa de brazos y piernas
PicorNoSí, a veces intenso
EvoluciónSe va sola en mesesVa a brotes y puede durar años

Cuando sale fuera de la cabeza

La misma dermatitis puede aparecer en las cejas, detrás de las orejas, en el cuello, en las axilas o en la zona del pañal. En los pliegues suele estar más roja, aunque con bordes bien definidos. Ahí conviene cambiar el pañal en cuanto esté mojado y usar una crema barrera, como recomienda el NHS. Los pliegues pueden sobreinfectarse por Candida (un hongo), que da un rojo más intenso con puntitos alrededor: si lo ves, consulta.

Cuándo conviene consultar

La mayoría de las veces no hace falta ir al médico solo por la costra láctea. Pero hay situaciones en las que merece la pena que la valore un profesional:

  • Si las placas se extienden por todo el cuerpo o no mejoran tras unas semanas de cuidados.
  • Si las costras sangran, supuran, se hinchan o la zona se pone caliente o huele mal, lo que puede indicar una infección.
  • Si el bebé parece molesto, se rasca o duerme mal, porque podría no ser costra láctea.
  • Si aparece enrojecimiento intenso en los pliegues o tienes cualquier duda sobre el diagnóstico.

En estos casos, el pediatra puede pautar un champú o una crema con ketoconazol y, en fases muy inflamadas, un ciclo corto de un corticoide suave. Son tratamientos para casos extensos o persistentes, no para la costra láctea habitual, y solo deben usarse por indicación profesional.

Preguntas frecuentes

¿La costra láctea se cura sola?

Sí. En la gran mayoría de los bebés desaparece por sí sola en pocas semanas o meses. Los cuidados suaves solo sirven para acelerar un poco el proceso y mejorar el aspecto, no son imprescindibles.

¿Puedo prevenir que aparezca?

No realmente, porque depende de factores fisiológicos y hormonales que no podemos controlar. No tiene relación con cómo lavas o cuidas a tu bebé, así que no hay nada que estés haciendo mal si aparece.

¿Es contagiosa o le puede pasar a otros?

No. La costra láctea no se contagia ni a otros bebés ni a adultos. Es un proceso individual de la piel del lactante y no supone ningún riesgo para quienes lo rodean.

¿Volverá a salir después de tratarla?

Puede reaparecer mientras las glándulas sebáceas sigan activas, sobre todo en los primeros meses. Si vuelve, basta con repetir los mismos cuidados suaves. A medida que el bebé crece, tiende a no volver: la dermatitis seborreica del adulto es otra cosa, que aparece a partir de la pubertad.

¿Puedo usar aceite de almendras o de oliva para la costra láctea?

El de oliva, mejor no: el NHS lo desaconseja en la piel del bebé. El de almendras se usa mucho, pero si hay alergia a frutos secos en la familia es más prudente un emoliente o un aceite mineral. Sea cual sea el producto, lo que funciona es dejarlo actuar, cepillar con suavidad y lavar después.

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Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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