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Bebé28 de julio de 2026· 8 min de lectura

Reflejos del recién nacido: qué son, cuáles verás y cuándo desaparecen

El Moro, la prensión, Babinski, la marcha automática... Los reflejos primitivos del bebé asustan a muchos padres. Aquí los explicamos todos, para qué sirven y cuándo deberían desaparecer.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 28 de julio de 2026Nuestro proceso editorial
Reflejos del recién nacido: qué son, cuáles verás y cuándo desaparecen

Tu recién nacido abre los brazos de golpe cuando escucha un ruido fuerte. Cierra el puño con fuerza cuando le tocas la palma. Hace movimientos de caminar sin haber dado un solo paso en su vida. Si eres padre o madre primeriza, es probable que estas reacciones te hayan sorprendido, te hayan inquietado o simplemente te hayan dejado con muchas preguntas.

Todo eso tiene un nombre: reflejos primitivos o arcaicos. Son completamente normales, tienen una historia evolutiva fascinante y muchos de ellos desaparecen solos en los primeros meses. Entender qué son y para qué sirven convierte una fuente de preocupación en una ventana extraordinaria al desarrollo neurológico de tu bebé.

Qué son los reflejos primitivos y por qué los tienen los bebés

Los reflejos primitivos son respuestas automáticas e involuntarias que el sistema nervioso inmaduro del recién nacido genera ante ciertos estímulos. No requieren aprendizaje, no dependen de la voluntad y no están controlados por la corteza cerebral: son respuestas subcorticales, es decir, emergen de estructuras cerebrales más antiguas y profundas.

Tienen una función evolutiva clara: la supervivencia. El reflejo de prensión, por ejemplo, permite que el bebé se aferre instintivamente. El reflejo de búsqueda le ayuda a encontrar el pecho para alimentarse. El reflejo de Moro activa una respuesta de alarma ante una amenaza percibida. Son herramientas de supervivencia heredadas de millones de años de evolución.

¿Por qué desaparecen? A medida que la corteza cerebral madura durante los primeros meses de vida, el control voluntario va tomando el relevo. Los reflejos primitivos se inhiben o se integran en movimientos más complejos y conscientes. Que desaparezcan a tiempo es, paradójicamente, una buena noticia: significa que el desarrollo neurológico avanza como debe.

La ausencia de un reflejo al nacer, su asimetría o su persistencia más allá de la ventana esperada son señales que el pediatra necesita evaluar.

Tip

Los reflejos primitivos son evaluados sistemáticamente por los pediatras en las visitas del programa del niño sano. Si tienes dudas sobre alguno de los que ves en tu bebé, apúntalo antes de la consulta para comentarlo con calma.

El reflejo de Moro: el susto que parece un abrazo

Es quizás el más llamativo y el que más alarma a los padres. Cuando el bebé percibe una sensación brusca —un ruido fuerte, una sensación de caída, un cambio de posición repentino— abre los brazos hacia los lados, extiende los dedos y arquea el cuerpo. Un segundo después, los cierra de vuelta, como si quisiera abrazar algo que no está ahí.

Está presente desde el nacimiento y desaparece entre los 3 y los 6 meses. Primero suele desvanecerse el componente de apertura de brazos, y después el de cierre.

Su función es una respuesta de alarma primitiva ante una amenaza percibida. En el contexto evolutivo, habría servido para aferrarse a la madre cuando el bebé sentía que podía caer.

Hay dos cosas importantes que saber sobre el Moro. La primera: si el reflejo es asimétrico, es decir, si un brazo responde y el otro no, puede indicar una lesión en el plexo braquial, una fractura de clavícula durante el parto o un problema neurológico. Es un motivo para comentarlo con el pediatra sin esperar.

La segunda: muchos padres confunden el Moro con una convulsión. La diferencia es clave. El Moro siempre es desencadenado por un estímulo externo (un sonido, un movimiento) y cede solo. Las convulsiones son espontáneas, repetitivas y no se detienen al sujetar al bebé.

El reflejo de prensión: el puño que no suelta

Prensión palmar. Si colocas un dedo en la palma de la mano de tu recién nacido, lo cerrará con fuerza sorprendente. Este reflejo de prensión palmar está presente desde el nacimiento y desaparece entre los 3 y los 6 meses, sustituido progresivamente por la prensión voluntaria, que el bebé irá desarrollando a medida que aprende a coger objetos de forma consciente.

La fuerza de este reflejo es notable: algunos estudios lo describen como suficiente para soportar el peso del propio bebé. Sin embargo, no se recomienda comprobarlo colgando al bebé de sus dedos.

Prensión plantar. En el pie, el estímulo equivalente —tocar la planta— provoca que los dedos se curven hacia abajo. Este reflejo dura algo más que el palmar y desaparece alrededor de los 9 a 12 meses.

El reflejo de búsqueda y el de succión: para encontrar el alimento

Reflejo de búsqueda (o rooting reflex). Al tocar suavemente la mejilla o el ángulo de los labios del bebé, girará la cabeza hacia ese lado y abrirá la boca. Es el mecanismo que le permite orientarse hacia el pecho o el biberón. Desaparece alrededor de los 3 a 4 meses, cuando el bebé ya reconoce el pecho o el biberón visualmente y no necesita el reflejo para orientarse.

Reflejo de succión. Este es especial: se puede observar incluso antes del nacimiento, en ecografías de segundo y tercer trimestre donde el feto succiona su propio pulgar. Al nacer, cualquier objeto que entre en la boca del bebé desencadena la succión automática. A partir de los 2-3 meses, la succión se vuelve progresivamente voluntaria.

El reflejo de marcha automática: pasos antes de aprender a andar

Si sostienes a tu recién nacido en posición erguida y apoyas las plantas de sus pies sobre una superficie plana, empezará a hacer movimientos alternos de las piernas, como si estuviera caminando. No pisa con fuerza real ni tiene el tono muscular para sostenerse solo, pero la secuencia motora está ahí.

Este reflejo desaparece, paradójicamente, antes de que el bebé empiece a andar de verdad: hacia los 2 o 3 meses. La maduración de la corteza cerebral lo inhibe, y el aprendizaje de la marcha voluntaria, que llegará entre los 9 y los 15 meses, es un proceso completamente diferente que requiere control postural, fuerza y coordinación que no existen todavía.

Si el bebé no muestra claramente este reflejo en los primeros días, no hay que alarmarse: depende mucho de su estado de alerta y de la posición exacta en que se le sostenga.

El reflejo de Babinski: normal en bebés, señal de alarma en adultos

Al pasar el dedo por la planta del pie del bebé de fuera hacia dentro, los dedos del pie se abren en abanico: el dedo gordo se extiende hacia arriba y los demás se abducen (se separan). Esto es el reflejo de Babinski o respuesta plantar extensora.

En adultos y niños mayores, el Babinski positivo es un signo neurológico importante: indica una lesión de la neurona motora superior. En bebés, sin embargo, es completamente normal. El tracto corticoespinal, que es la vía neurológica que lo inhibiría, aún está en proceso de mielinización y no ha madurado.

El Babinski positivo es esperable y normal hasta los 12 a 24 meses. El momento en que empieza a preocupar es si persiste después de los 2 años o si en algún momento es claramente asimétrico (un pie responde diferente al otro).

El reflejo de Galant: la curvatura del tronco

Al estimular suavemente la piel a lo largo de la columna vertebral, a un lado de la espalda, el bebé curva el tronco hacia ese mismo lado. Es el reflejo de Galant o de incurvación del tronco.

Está presente desde el nacimiento y desaparece entre los 4 y los 6 meses. Su interés clínico radica en que su ausencia puede indicar una lesión medular, y una asimetría —que el bebé curve el tronco solo hacia un lado y no hacia el otro— puede ser un signo de problema espinal que el pediatra debe evaluar.

El reflejo tónico cervical asimétrico: la postura del esgrimista

Cuando el bebé está tumbado boca arriba y gira la cabeza hacia un lado, extiende automáticamente el brazo y la pierna del lado hacia el que mira, y flexiona los del lado contrario. La postura resultante recuerda a la posición de un esgrimista, razón por la que a veces se llama así.

Es más evidente entre el primer y el tercer mes de vida y desaparece entre los 4 y los 6 meses. Si persiste más allá de los 6 meses, puede interferir con el desarrollo motor del bebé, dificultando actividades como rodar o llevarse las manos a la línea media, que son hitos importantes del desarrollo.

Cuándo hablar con el pediatra: señales de alarma

Atención

Consulta con el pediatra si observas alguna de estas situaciones: reflejos ausentes al nacer o que desaparecen de golpe en los primeros días; reflejos claramente asimétricos (un lado responde diferente al otro); reflejos que siguen presentes mucho más allá de su ventana normal; o movimientos repetitivos, no desencadenados por ningún estímulo externo, que se repiten de forma estereotipada. Esto último puede ser una señal de actividad convulsiva y requiere evaluación urgente.

Los reflejos primitivos forman parte de la exploración neurológica neonatal que el pediatra realiza en las primeras horas y días de vida, y se revisa en las visitas sucesivas del programa del niño sano. No son algo que los padres tengan que vigilar de forma sistemática en casa, pero conocerlos ayuda a no alarmarse ante comportamientos que son completamente normales y, al mismo tiempo, a reconocer cuándo algo merece atención.

Reflejos primitivos: cuándo desaparecen
  • Reflejo de Moro (susto): desaparece entre los 3 y los 6 meses
  • Reflejo de prensión palmar: desaparece entre los 3 y los 6 meses
  • Reflejo de prensión plantar: desaparece entre los 9 y los 12 meses
  • Reflejo de búsqueda: desaparece entre los 3 y los 4 meses
  • Reflejo de succión (involuntaria): se vuelve voluntaria a partir de los 2-3 meses
  • Reflejo de marcha automática: desaparece entre los 2 y los 3 meses
  • Reflejo de Babinski: presente hasta los 12-24 meses
  • Reflejo de Galant: desaparece entre los 4 y los 6 meses
  • Reflejo tónico cervical asimétrico (RTCA): desaparece entre los 4 y los 6 meses

Si quieres profundizar en el desarrollo de tu bebé durante los primeros meses, puedes consultar nuestra guía del bebé de 0 a 3 meses o el artículo sobre hitos del desarrollo del bebé de 0 a 24 meses, donde encontrarás estos y otros marcadores del desarrollo organizados por edad.

Fuentes consultadas

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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