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Nidar
Bebé30 de mayo de 2026· 8 min de lectura

La ictericia del recién nacido: por qué muchos bebés se ponen amarillos.

Por qué muchos recién nacidos se ponen amarillos los primeros días, qué es la ictericia fisiológica, cuándo necesita tratamiento y cómo se vigila.

Revisado por el equipo editorial de NidarNuestro proceso editorial
La ictericia del recién nacido: por qué muchos bebés se ponen amarillos.

Ver a tu bebé con un tono amarillento en la piel los primeros días puede asustar, sobre todo cuando nadie te ha avisado de que esto es muy frecuente. La ictericia aparece en la mayoría de los recién nacidos en algún grado y, en la gran parte de los casos, es un proceso normal y pasajero del que el cuerpo del bebé se ocupa solo. Aun así, conviene entender por qué ocurre, qué se vigila y en qué momentos sí hay que pedir ayuda, para vivirlo con calma y sin descuidar las señales que importan.

Por qué muchos bebés se ponen amarillos

El color amarillo de la piel y del blanco de los ojos se debe a la bilirrubina, una sustancia que se produce cuando el cuerpo recicla los glóbulos rojos. Todos la fabricamos, pero el recién nacido tiene varios motivos para acumular más de lo habitual durante sus primeros días.

Por un lado, los bebés nacen con muchos glóbulos rojos y los renuevan deprisa, lo que genera bastante bilirrubina. Por otro, el hígado del recién nacido todavía es inmaduro y tarda unos días en ponerse a punto para procesar y eliminar esa bilirrubina con eficacia. Mientras el hígado madura, la bilirrubina se acumula en la sangre y tiñe la piel de ese tono amarillo característico.

A esto se le llama ictericia fisiológica: no es una enfermedad, sino el reflejo de un órgano que aún está arrancando. Suele empezar a notarse hacia el segundo o tercer día de vida, alcanza su punto máximo entre el tercer y el quinto día y va desapareciendo de forma gradual a lo largo de la primera o segunda semana.

Ictericia fisiológica y la que requiere atención

La mayoría de las ictericias son fisiológicas y se resuelven solas. La diferencia con la que necesita tratamiento no está tanto en el color en sí como en cuándo aparece, cuánto sube la bilirrubina y cómo está el bebé en conjunto.

Hay algunos patrones que hacen que el equipo de pediatría preste más atención:

  • Aparición muy temprana: una ictericia que se ve en las primeras 24 horas de vida no se considera fisiológica y siempre se estudia.
  • Subida rápida o cifras altas: cuando la bilirrubina sube muy deprisa o supera ciertos umbrales para la edad del bebé en horas.
  • Duración prolongada: una ictericia que persiste más allá de las dos semanas merece una revisión, aunque a veces se relaciona con la lactancia materna y es benigna.

El motivo de vigilar las cifras muy altas es que, en niveles extremos y poco frecuentes, la bilirrubina puede afectar al sistema nervioso. Esa es precisamente la razón por la que en España se controla de forma rutinaria: para tratar a tiempo en los pocos casos que lo necesitan y dejar tranquila a la inmensa mayoría.

Tip

Que tu bebé tenga algo de color amarillo hacia el tercer día no significa que algo vaya mal. Lo importante es que coma con frecuencia, moje pañales, mantenga buen tono y acuda a las revisiones previstas, donde se valorará si el tono es esperable para su edad en días.

El papel de la lactancia frecuente

Alimentar bien al bebé es una de las mejores formas de ayudar a que la bilirrubina baje. Cuando el recién nacido come a menudo, hace más deposiciones, y buena parte de la bilirrubina se elimina precisamente por las heces. Una alimentación escasa los primeros días puede hacer que el amarillo se acentúe.

Por eso, en un bebé con ictericia leve, la recomendación habitual no es suspender la lactancia, sino reforzarla: ofrecer el pecho a demanda y con frecuencia, entre ocho y doce veces al día en las primeras semanas, asegurándose de que hay un buen agarre y de que el bebé traga. Si tienes dudas sobre si está comiendo lo suficiente, la matrona o el pediatra pueden valorar el peso y la técnica.

Tomar el sol a través de una ventana no es un tratamiento fiable de la ictericia y no sustituye al control profesional. La exposición directa al sol, además, no es adecuada para un recién nacido.

La fototerapia y cómo se vigila

Cuando la bilirrubina alcanza ciertos niveles según la edad del bebé en horas, el tratamiento de referencia es la fototerapia. Consiste en colocar al bebé bajo una luz especial, normalmente azul, que transforma la bilirrubina de la piel en una forma que el cuerpo elimina con más facilidad. Es un tratamiento muy utilizado, indoloro y que suele hacer efecto en uno o dos días.

Durante la fototerapia, el bebé permanece con poca ropa para que la luz alcance la mayor superficie posible y con los ojos protegidos. Se mantiene la alimentación y se vigila la hidratación. En la mayoría de los casos es un proceso breve y sin complicaciones.

Para decidir todo esto, el control se hace combinando la observación del bebé con mediciones objetivas. En las maternidades españolas es habitual usar un aparato que estima la bilirrubina apoyándolo sobre la piel y, cuando hace falta, confirmarlo con un análisis de sangre. Los valores se interpretan siempre según las horas de vida del bebé, no solo por el color que se ve a simple vista.

Atención

Consulta sin demora si tu bebé presenta un amarillo intenso que llega a las piernas o las plantas de los pies, si está muy adormilado y cuesta despertarlo para comer, si rechaza las tomas o come muy poco, si moja pocos pañales, si tiene un llanto agudo y diferente, o si lo notas con mala coloración o decaído. Ante la duda, es preferible que lo valore un profesional.

Cómo cuidar a tu bebé con ictericia leve en casa
  • Ofrece el pecho o el biberón con frecuencia, sin esperar a que llore de hambre
  • Despierta al bebé para comer si pasa demasiadas horas dormido
  • Vigila que moje pañales y haga deposiciones cada día
  • Observa la evolución del color en una habitación con buena luz natural
  • Acude a todas las revisiones de los primeros días
  • Anota dudas para preguntarlas a la matrona o al pediatra

En qué fijarse durante las primeras semanas

La pauta más sensata es la observación tranquila. Mira a tu bebé cada día con buena luz natural, fíjate en si el amarillo avanza o retrocede y, sobre todo, valora cómo está en conjunto: un bebé que come bien, está despierto en sus ratos, tiene buen tono y moja pañales transmite una imagen tranquilizadora aunque tenga algo de color.

Las revisiones de los primeros días existen precisamente para esto. No dudes en adelantar una consulta si algo no te encaja: en pediatría se prefiere ver a un bebé de más que de menos. La ictericia es uno de los procesos más frecuentes y mejor conocidos del recién nacido, y con el seguimiento adecuado evoluciona bien en la gran mayoría de los casos.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi bebé se ponga amarillo a los pocos días de nacer?

Sí, es muy frecuente. La llamada ictericia fisiológica aparece en la mayoría de los recién nacidos hacia el segundo o tercer día, suele alcanzar su máximo entre el tercero y el quinto y se resuelve de forma gradual durante las primeras semanas. Lo importante es que el bebé coma bien y acuda a sus revisiones para confirmar que el tono es el esperable.

¿Tengo que dejar de dar el pecho si mi bebé tiene ictericia?

En general no. La recomendación habitual es reforzar la lactancia y ofrecer el pecho con frecuencia, porque alimentarse bien ayuda a eliminar la bilirrubina a través de las deposiciones. Solo en situaciones concretas el pediatra puede indicar algún ajuste, pero esa decisión corresponde siempre a un profesional tras valorar a tu bebé.

¿Es peligrosa la ictericia del recién nacido?

En la gran mayoría de los casos no lo es y se resuelve sola. El riesgo se asocia únicamente a niveles muy altos de bilirrubina, que son poco frecuentes y que por eso se vigilan de forma rutinaria. Cuando hace falta, la fototerapia controla la situación con eficacia y de manera sencilla.

¿Cuándo debo llamar al pediatra por la ictericia?

Conviene consultar si el amarillo es intenso o llega a las piernas y los pies, si el bebé está muy adormilado y no come, si moja pocos pañales, si lo notas decaído o con mala coloración, o si la ictericia persiste más de dos semanas. Ante cualquier duda, es preferible adelantar la revisión y que lo valore un profesional.

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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