Notar que la cabeza te da vueltas al levantarte del sofá, ver puntitos cuando llevas un rato de pie o tener que sentarte de repente porque "se te va la cabeza" son sensaciones muy frecuentes durante el embarazo, sobre todo en el primer trimestre. Casi siempre son una respuesta normal del cuerpo a los grandes cambios que está atravesando, y rara vez indican algo grave. Aun así, asustan, sobre todo si nunca antes te había pasado. En este artículo te contamos por qué ocurren los mareos y los desmayos, cómo reducirlos en el día a día y en qué situaciones merece la pena llamar a tu matrona o a tu médico.
Por qué te mareas durante el embarazo
Desde las primeras semanas, tu sistema circulatorio se adapta para nutrir al bebé. El volumen de sangre aumenta de forma progresiva y los vasos sanguíneos se relajan por efecto de la progesterona. Como consecuencia, la tensión arterial tiende a bajar un poco, especialmente durante el primer y el segundo trimestre. Una tensión algo más baja de lo habitual hace que, en ciertos momentos, llegue menos sangre al cerebro y aparezca esa sensación de inestabilidad.
A esto se suman otras causas frecuentes:
- Cambios bruscos de postura: al incorporarte rápido, la sangre tarda un instante en llegar a la cabeza y notas un mareo pasajero.
- Bajadas de azúcar (hipoglucemia): pasar muchas horas sin comer puede provocar debilidad, sudor frío y sensación de desvanecimiento.
- Calor y ambientes cargados: los lugares calurosos, llenos de gente o mal ventilados dilatan los vasos y favorecen el mareo.
- Estar mucho rato de pie o quieta: la sangre se acumula en las piernas y llega menos al cerebro.
- Compresión de la vena cava: más adelante, al tumbarte boca arriba, el peso del útero puede comprimir esta vena grande que devuelve la sangre al corazón, reduciendo el riego y provocando mareo.
La importancia de no tumbarte boca arriba
A partir de la segunda mitad del embarazo, cuando el útero ya tiene cierto tamaño, tumbarte completamente boca arriba puede hacer que el peso del bebé presione la vena cava inferior. Esto disminuye el retorno de sangre al corazón y, en algunas mujeres, provoca mareo, palpitaciones o sensación de falta de aire al cabo de unos minutos.
Dormir y descansar sobre el lado izquierdo mejora la circulación hacia la placenta y evita la compresión de la vena cava. Si te despiertas boca arriba no te alarmes: simplemente cámbiate de lado. Una almohada entre las rodillas o detrás de la espalda ayuda a mantener la postura.
Cómo prevenir los mareos en el día a día
La mayoría de los mareos se pueden reducir con pequeños ajustes en la rutina. No hace falta hacer cambios drásticos, sino incorporar algunos hábitos sencillos de forma constante.
- Levántate despacio de la cama o del sofá, en dos tiempos: primero siéntate, luego ponte de pie.
- Come poca cantidad pero a menudo, repartiendo la comida en varias tomas para evitar bajadas de azúcar.
- Lleva siempre contigo un tentempié sencillo: fruta, frutos secos o galletas.
- Bebe agua de forma regular a lo largo del día, sin esperar a tener sed.
- Evita los ambientes muy calurosos, cerrados o con mucha gente.
- Cuando estés mucho rato de pie, mueve las piernas y los pies para activar la circulación.
- A partir de mitad del embarazo, descansa y duerme de lado, preferiblemente el izquierdo.
Qué hacer si notas que te vas a marear
Si sientes que la cabeza te da vueltas, lo primero es evitar caerte. En cuanto notes los primeros síntomas, busca un lugar seguro y siéntate o túmbate. Si estás sentada, baja la cabeza entre las rodillas; si puedes tumbarte, hazlo de lado y eleva un poco las piernas para favorecer que la sangre llegue al cerebro.
Aflójate la ropa ajustada, abre una ventana o pide que te abaniquen si hace calor, y respira con calma. Si sospechas que puede ser una bajada de azúcar, toma algo con hidratos de absorción rápida, como un zumo o una pieza de fruta. No vuelvas a levantarte hasta que la sensación haya pasado del todo, y hazlo despacio.
Cuándo es señal de alarma
La gran mayoría de los mareos del embarazo son leves y pasajeros. Sin embargo, hay situaciones en las que conviene consultar sin demora porque pueden indicar algo que necesita valoración.
Contacta con tu matrona, tu médico o acude a urgencias si los mareos se acompañan de: dolor de cabeza intenso y persistente, visión borrosa o destellos, dolor abdominal fuerte, sangrado vaginal, palpitaciones marcadas o dolor en el pecho, dificultad para respirar, hinchazón brusca de cara y manos, o si llegas a perder el conocimiento. También si los mareos son muy frecuentes, no mejoran con las medidas habituales o aparecen junto a fiebre.
Los desmayos repetidos siempre merecen ser comentados con un profesional. Aunque casi nunca esconden un problema serio, conviene descartar causas como anemia, deshidratación o tensión demasiado baja, que tienen solución sencilla una vez identificadas.
Preguntas frecuentes
¿Es peligroso para el bebé que yo me maree?
Un mareo puntual no daña al bebé, ya que el cuerpo prioriza mantener el riego hacia la placenta. El principal riesgo es para ti, por una posible caída. Por eso lo importante es sentarte o tumbarte en cuanto notes los primeros síntomas, en un lugar seguro.
¿Por qué me mareo más por las mañanas?
Tras toda la noche sin comer, el azúcar en sangre está más bajo y la tensión suele ser menor al despertar. Además, incorporarte de golpe favorece el mareo. Desayunar algo antes de levantarte del todo y ponerte de pie despacio suele mejorar bastante esta sensación matutina.
¿Los mareos significan que tengo la tensión baja?
A menudo sí, porque durante el embarazo la tensión tiende a bajar de forma natural. Aun así, no siempre es la causa, y solo una medición puede confirmarlo. Si los mareos son frecuentes, tu matrona puede tomarte la tensión y revisar si hay anemia u otros factores.
¿Hasta cuándo duran los mareos del embarazo?
Suelen ser más intensos durante el primer trimestre y mejoran conforme el cuerpo se adapta, aunque pueden reaparecer en cualquier momento de la gestación, sobre todo con el calor o tras estar mucho rato de pie. Si persisten o empeoran, coméntalo en tu próxima revisión.
