Saltar al contenido principal
Nidar
Lactancia20 de octubre de 2026· 10 min de lectura

Medicamentos y lactancia materna: lo que necesitas saber sobre antidepresivos, ansiolíticos y analgésicos

Muchas madres interrumpen la lactancia por miedo a los medicamentos, o dejan sin tratar problemas de salud que necesitan atención. La realidad es que la gran mayoría de fármacos pasan a la leche en cantidades mínimas y son compatibles con dar el pecho.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 20 de octubre de 2026Nuestro proceso editorial
Medicamentos y lactancia materna: lo que necesitas saber sobre antidepresivos, ansiolíticos y analgésicos

La pregunta llega a menudo en forma de confesión: "El médico me ha recetado antidepresivos pero no sé si puedo seguir dando el pecho", o "tuve una crisis de ansiedad y tomé una pastilla, ¿tengo que tirar la leche?". Detrás de esas preguntas hay, casi siempre, un miedo real que tiene consecuencias reales: madres que dejan de amamantar para poder tratar su salud mental, o madres que no tratan su salud mental para no tener que dejar de amamantar. Las dos opciones son un sacrificio innecesario en la mayoría de los casos.

Este artículo recoge lo que dice la evidencia sobre los medicamentos más frecuentes en el posparto —antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos, anticonceptivos— y cómo tomar decisiones informadas junto con tu equipo de salud.

El parámetro que lo explica todo: la dosis relativa infantil

Cuando una madre toma un medicamento, una parte de ese fármaco pasa a la leche materna y el bebé lo ingiere al mamar. La cantidad que llega al bebé depende de muchos factores: el propio medicamento, su vida media, cómo se metaboliza en el organismo y cuánto se une a las proteínas de la sangre.

El indicador que los especialistas utilizan para medir este riesgo se llama dosis relativa infantil (DRI): es el porcentaje de la dosis materna que recibiría el bebé a través de la leche. Un umbral ampliamente aceptado en la literatura científica es que una DRI por debajo del 10 % se considera segura para la mayoría de condiciones clínicas.

Tip

La sertralina, el antidepresivo más utilizado en la lactancia, tiene una dosis relativa infantil (DRI) inferior al 1 %. Esto significa que, si una madre toma 100 mg al día, el bebé recibe a través de la leche el equivalente a menos de 1 mg. Los estudios que han medido los niveles de sertralina en suero de bebés lactantes encuentran concentraciones prácticamente indetectables. Para ponerlo en perspectiva: el bebé no recibe ni una décima parte de lo que se consideraría una dosis terapéutica para él.

Los dos recursos de referencia que los profesionales de salud y las madres pueden consultar son e-lactancia.org —mantenido por especialistas del Hospital Marina Alta de Denia, en español y de acceso gratuito— y LactMed, la base de datos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH). Ambas clasifican los medicamentos según su nivel de riesgo en la lactancia y se actualizan de forma continua con la evidencia disponible.

Antidepresivos en la lactancia: lo que dice la evidencia

La depresión posparto afecta a entre el 10 y el 15 % de las madres. No tratarla tiene consecuencias documentadas: dificultades en el vínculo con el bebé, mayor riesgo de depresión crónica, y efectos negativos en el desarrollo del propio lactante. La decisión de tratar una depresión posparto no compite con la lactancia: en la mayoría de los casos, ambas son compatibles.

Sertralina es el antidepresivo de primera elección durante la lactancia según NICE y según e-lactancia. Su DRI es inferior al 1 %, los niveles en suero del bebé son prácticamente indetectables en la mayoría de los estudios y existe una amplia experiencia clínica acumulada durante décadas. Si tu médico o psiquiatra considera que necesitas un antidepresivo, la sertralina es, salvo contraindicación específica, el punto de partida lógico.

Paroxetina también tiene un perfil favorable en la lactancia, con niveles bajos en leche. Es una segunda opción válida, aunque conviene tener en cuenta que tiene un síndrome de discontinuación severo si se retira bruscamente: nunca debe suspenderse de golpe.

Fluoxetina es el ISRS más estudiado durante el embarazo, pero en la lactancia su perfil es menos favorable que el de la sertralina. Su vida media es muy larga y su metabolito activo (norfluoxetina) puede acumularse en el organismo del lactante con el tiempo. No es la primera elección en lactancia, aunque puede utilizarse con seguimiento pediátrico adecuado, especialmente si la madre ya la tomaba antes del parto y responde bien a ella.

Escitalopram tiene una DRI en torno al 8 %, dentro del umbral de seguridad. Es una opción usable, aunque no es la primera elección.

Citalopram tiene una DRI algo más alta que la sertralina, pero sigue dentro de márgenes manejables para muchas situaciones clínicas. Tampoco es la primera elección, pero puede utilizarse cuando hay razones específicas para ello.

Venlafaxina es un inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), no un ISRS, y se usa con frecuencia en depresiones que tienen un componente ansioso importante. Los datos disponibles son razonables y e-lactancia lo considera compatible con la lactancia con vigilancia habitual.

El mensaje central es este: si necesitas tratamiento para la depresión posparto y estás dando el pecho, no tienes que elegir. Consulta con tu médico o psiquiatra qué antidepresivo se adapta mejor a tu situación y menciona que estás amamantando para que la elección tenga en cuenta ese factor.

Ansiolíticos y la lactancia

La ansiedad posparto es también muy frecuente y puede requerir tratamiento farmacológico. Aquí el escenario es algo más matizado según el tipo de fármaco.

Las benzodiacepinas se excretan en la leche y, en uso crónico, pueden acumularse en el lactante y producir sedación o, en casos extremos, apnea. No son la primera opción para el manejo de la ansiedad en la madre lactante. Dicho esto, no todas las benzodiacepinas tienen el mismo perfil: el lorazepam y el bromazepam tienen una vida media más corta que el diazepam, lo que les da un mejor perfil en lactancia. En situaciones puntuales —una crisis de pánico, un episodio de ansiedad aguda— el lorazepam tomado de forma puntual (una o dos tomas) no obliga a suspender la lactancia.

La hidroxizina es un antihistamínico sedante que se usa como ansiolítico. Es compatible con la lactancia en uso puntual, pero no se recomienda para tratamiento crónico porque puede producir sedación en el lactante y tiene efectos anticolinérgicos.

La buspirona tiene datos muy limitados en lactancia. En ausencia de más evidencia, es preferible optar por alternativas mejor estudiadas.

Antiepilépticos y estabilizadores del ánimo

Este es un capítulo en el que la individualización es especialmente importante, porque algunas de las decisiones más complejas de la medicina perinatal ocurren aquí.

La lamotrigina merece atención particular: su DRI puede ser alta, en algunos estudios entre el 30 y el 50 %, y el bebé puede tener niveles detectables en sangre. Sin embargo, eso no significa que la lactancia esté contraindicada de forma automática. En madres con epilepsia que necesitan lamotrigina, el beneficio de mantener la lactancia y el control de las crisis suele superar el riesgo. E-lactancia la clasifica con riesgo bajo-moderado y la monitorización pediátrica del lactante es la clave.

El valproato está contraindicado en la lactancia por su DRI elevada y el riesgo de hepatotoxicidad en el recién nacido. El litio también está contraindicado por DRI alta y riesgo de toxicidad neonatal. Si una madre con trastorno bipolar está tomando litio, es fundamental que esta situación se planifique con anticipación junto con el equipo de salud mental y el pediatra.

La quetiapina, utilizada en el trastorno bipolar y en ciertas formas de depresión resistente, tiene una DRI inferior al 1 % en la mayoría de estudios. E-lactancia la considera de riesgo bajo, aunque los datos totales son más limitados que para los ISRS.

Analgésicos frecuentes en el posparto

El dolor es una constante en las primeras semanas después del parto, ya sea por la herida perineal, la cesárea, la ingurgitación mamaria o los entuertos. Conocer qué analgésicos son seguros es información práctica inmediata.

El paracetamol tiene una DRI inferior al 10 % y es compatible con la lactancia. Es la primera elección para el dolor en el posparto y puede tomarse con tranquilidad.

El ibuprofeno tiene una DRI inferior al 1 % y también es compatible. Tiene la ventaja de ser antiinflamatorio, lo que lo hace especialmente útil para el dolor perineal o la mastitis. Es preferible al naproxeno en lactancia porque este último tiene una vida media más larga y puede acumularse más en el lactante.

Atención

La codeína está contraindicada en la lactancia. Algunas personas metabolizan la codeína de forma extremadamente rápida (se denominan metabolizadoras ultrarrápidas del CYP2D6, una variante genética que afecta a entre el 1 y el 7 % de la población según la etnia). En estas madres, la codeína se transforma en morfina a una velocidad mucho mayor de lo normal, y esa morfina puede pasar a la leche en concentraciones capaces de producir depresión respiratoria grave en el bebé, incluso con dosis terapéuticas normales. La FDA y la EMA han contraindicado la codeína en madres lactantes. Si te han recetado codeína en el posparto, consulta con tu médico para sustituirla por paracetamol o ibuprofeno.

El tramadol tiene una DRI baja, pero puede producir efectos sedantes en el lactante. No es la primera elección en lactancia; si se usa de forma puntual, observa al bebé para detectar somnolencia inusual.

Anticonceptivos y producción de leche

Los anticonceptivos hormonales combinados —aquellos que contienen estrógenos y progestágenos— están desaconsejados durante los primeros seis meses de lactancia. Los estrógenos pueden reducir la producción de leche y afectar a la composición de la misma, especialmente en el período de establecimiento de la lactancia.

Los métodos que contienen solo progestágenos son seguros: la minipíldora de desogestrel, el implante subdérmico y el DIU hormonal de levonorgestrel no afectan a la producción de leche y su paso a esta es mínimo. El DIU de cobre es una opción no hormonal válida desde las cuatro a seis semanas posparto.

Una aclaración importante: la lactancia materna exclusiva puede retrasar el retorno de la ovulación (este efecto se conoce como método MELA, o lactancia amenorrea), pero no es un método anticonceptivo fiable cuando se usa de forma aislada. Si no quieres un nuevo embarazo, hábla con tu matrona sobre anticoncepción antes del alta.

Cómo consultar sobre un medicamento específico

Si tu médico te prescribe algo y no estás segura de si es compatible con la lactancia, estos son los pasos más útiles:

Consulta e-lactancia.org antes de la cita médica o mientras aún estás en consulta. Es gratuita, está en español y tiene una clasificación de riesgo clara (de cero a cuatro) para cada medicamento. Si el medicamento es de riesgo bajo o muy bajo, tienes la base para una conversación informada.

LactMed del NIH está en inglés pero es muy completa y especialmente detallada en la farmacocinética. Si manejas inglés y quieres datos técnicos, es el recurso más exhaustivo.

Tu matrona o el pediatra con formación en lactancia son recursos reales y disponibles en España para resolver estas dudas. Muchos hospitales tienen unidades de lactancia o asesoras de lactancia que pueden ayudarte.

Si el médico prescriptor no tiene en cuenta la lactancia al elegir el fármaco, no es necesario que aceptes la primera opción sin más. Muchos medicamentos tienen alternativas igual de eficaces con mejor perfil en lactancia. Llevar la consulta de e-lactancia a la cita médica es una forma práctica y respetuosa de abrir esa conversación.

Y la regla más importante: no suspendas la lactancia sin consultar primero. Antes de tirar leche o dar un biberón de sustitución, consulta. En la gran mayoría de los casos, habrá una alternativa que permita mantener la lactancia o una estrategia que minimice la exposición del bebé.

Preguntas clave antes de tomar una decisión sobre medicación en lactancia

Antes de decidir sobre un medicamento durante la lactancia
  • ¿He consultado e-lactancia.org o LactMed para ver el nivel de riesgo de este medicamento?
  • ¿Mi médico sabe que estoy dando el pecho y lo ha tenido en cuenta al prescribir?
  • ¿Existe una alternativa con mejor perfil en lactancia y eficacia similar?
  • Si es un uso puntual (una o dos tomas), ¿necesito realmente suspender la lactancia o puedo esperar a que pase el pico de concentración?
  • ¿He consultado con mi matrona, pediatra o asesora de lactancia antes de tomar una decisión?
  • ¿Estoy valorando el coste de no tratar mi salud (no solo el coste del medicamento en la leche)?
  • ¿Sé cómo reconocer signos de alerta en el bebé —somnolencia inusual, dificultad para mamar, irritabilidad— que podrían requerir consulta pediátrica?

La lactancia materna tiene beneficios documentados para el bebé y para la madre. El tratamiento de la salud mental materna también tiene beneficios documentados para el bebé y para la madre. La mayoría de las veces no tienes que renunciar a uno para conseguir el otro. Si estás en ese cruce, pide ayuda: la información existe, los recursos existen y hay profesionales que pueden acompañarte a tomar una decisión informada.

Si quieres saber más sobre cómo funciona la lactancia en las primeras semanas, o si estás procesando un momento difícil en el posparto y quieres entender mejor qué te está pasando emocionalmente, los artículos enlazados pueden ser un buen punto de partida.

Fuentes consultadas
  • e-lactancia.org. Base de datos sobre compatibilidad de medicamentos con la lactancia. Hospital Marina Alta, Denia. Actualización continua
  • LactMed. Drugs and Lactation Database. National Institutes of Health (NIH), National Library of Medicine. Actualización continua
  • NICE. Antenatal and postnatal mental health: clinical management and service guidance. Clinical guideline CG192. National Institute for Health and Care Excellence, 2020
  • AEPED. Comité de Lactancia Materna. Guía de lactancia materna para profesionales de la salud. Asociación Española de Pediatría, 2024
  • NHS. Breastfeeding and medicines. National Health Service, 2023

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

Descarga gratis ✻

Lista completa de la canastilla.

Las 47 cosas que necesitas (y las 23 que te quieren vender pero no). PDF imprimible, organizado por habitación. Suscríbete y te llega al instante.

✻ Sin spam✻ Una carta al mes✻ Cancela cuando quieras
Gratis · PDF · 12 páginas

Si nos la dices, adaptamos lo que te enviamos a tu semana de embarazo.