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Bienestar29 de mayo de 2026· 8 min de lectura

Acidez y ardor en el embarazo: por qué aparece y cómo aliviarla.

El ardor de estómago afecta a más de la mitad de las embarazadas, sobre todo en el tercer trimestre. Por qué ocurre, qué puedes hacer en casa y qué antiácidos son seguros.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 7 de octubre de 2026Nuestro proceso editorial
Acidez y ardor en el embarazo: por qué aparece y cómo aliviarla.

Esa sensación de fuego que sube desde el estómago hasta la garganta, sobre todo al tumbarte por la noche, es una de las molestias más universales del embarazo. La acidez —o pirosis— afecta, según los estudios, a entre el 30 y el 80 % de las embarazadas, y va a más con las semanas: en un estudio alemán con 510 embarazadas, los síntomas de reflujo pasaron del 26 % en el primer trimestre al 51 % en el tercero. Aunque es muy incómoda, casi nunca es peligrosa. Lo que sigue es por qué aparece y, sobre todo, qué funciona de verdad para aliviarla.

Por qué aparece la acidez en el embarazo

Hay dos motivos que se combinan, y los dos tienen que ver con el embarazo en sí.

El primero es hormonal. La progesterona, que se dispara durante la gestación, relaja la musculatura lisa de todo el cuerpo —incluido el esfínter esofágico inferior, la "válvula" que separa el estómago del esófago—. Cuando esa válvula se relaja más de la cuenta, el ácido del estómago refluye hacia arriba y produce el ardor característico.

El segundo es mecánico. A medida que el útero crece, empuja el estómago hacia arriba y reduce el espacio disponible. Por eso la acidez suele empeorar en el tercer trimestre, cuando el bebé ocupa más sitio. La buena noticia es que suele desaparecer tras el parto.

Tip

Existe el mito de que la acidez significa que tu bebé tendrá mucho pelo. Curiosamente, un estudio pequeño (64 embarazadas, Johns Hopkins, 2006) encontró cierta asociación, y sus autores plantean que las mismas hormonas podrían influir en las dos cosas. Pero es un solo estudio y muy pequeño: no es algo en lo que confiar.

Qué puedes hacer en casa

La mayoría de las mujeres controlan la acidez solo con cambios de hábitos. Vale la pena probarlos antes de recurrir a medicación.

En las comidas

  • Come poco y a menudo: cinco o seis comidas pequeñas en lugar de tres grandes. Un estómago muy lleno empuja más el ácido hacia arriba.
  • Mastica despacio y no bebas grandes cantidades de líquido durante las comidas (mejor entre horas).
  • Identifica tus desencadenantes. Los más típicos son el café, el chocolate, los cítricos, el tomate, la menta, los fritos, los platos muy especiados y las bebidas con gas. No todas reaccionamos igual: lleva la cuenta de qué te sienta peor.

Después de comer y por la noche

  • No te tumbes hasta 2-3 horas después de comer. Cena pronto.
  • Eleva la cabeza y los hombros al dormir (con almohadas, una cuña o tacos bajo las patas del cabecero). Dormir un poco incorporada ayuda a que el ácido no suba mientras duermes.
  • Duerme sobre el lado izquierdo: el NHS lo recomienda porque puede aliviar el reflujo.
Hábitos antiardor
  • Comidas pequeñas y frecuentes
  • Cenar pronto, no tumbarse tras comer
  • Cabecero de la cama elevado
  • Evitar tus alimentos desencadenantes
  • Ropa cómoda, no ajustada en la cintura
  • Dormir sobre el lado izquierdo

Qué antiácidos son seguros en el embarazo

Cuando los hábitos no bastan, hay opciones seguras. Aun así, consulta siempre con tu matrona o farmacéutico antes de tomar nada de forma habitual.

  • Antiácidos con calcio o magnesio (tipo carbonato cálcico): son de primera elección. Se pueden tomar cuando aparecen los síntomas o, si te lo indican, antes de las comidas o de acostarte.
  • Alginatos (el típico preparado que forma una "balsa" sobre el contenido del estómago): muy usados en el embarazo y útiles para el reflujo.
  • Evita los antiácidos con bicarbonato sódico (mucho sodio) y no abuses de los que llevan aluminio. Dile al farmacéutico que estás embarazada: no todos los antiácidos son adecuados.
  • Sepáralos del hierro y el ácido fólico: no tomes antiácidos en las 2 horas cercanas a esos suplementos, porque dificultan su absorción.

Si la acidez es intensa y no cede, el médico puede pautar un fármaco que reduzca la producción de ácido: un inhibidor de la bomba de protones como el omeprazol, que en general puede usarse en el embarazo cuando está indicado, o un anti-H2 (la ranitidina, el más conocido, está suspendida en la Unión Europea desde 2020). No los tomes por tu cuenta de forma prolongada sin supervisión.

Atención

La acidez es muy común, pero el ardor o el dolor en la parte alta del abdomen (debajo de las costillas, sobre todo en el lado derecho) en el tercer trimestre puede confundirse con un signo de preeclampsia. Si el dolor es intenso, persistente, se acompaña de dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o hinchazón brusca, contacta con tu matrona o acude a urgencias.

Cuándo consultar

Habla con tu profesional si:

  • La acidez te impide comer o dormir pese a las medidas anteriores.
  • Tienes dificultad o dolor al tragar.
  • Vomitas con frecuencia o ves sangre (en el vómito o en heces negras).
  • Pierdes peso sin explicación.

Preguntas frecuentes

¿La acidez en el embarazo puede dañar al bebé?

No. La acidez es muy molesta para ti, pero no afecta al bebé, que está perfectamente protegido dentro del útero. Es un problema de confort, no de seguridad fetal.

¿En qué trimestre es peor la acidez?

Suele empeorar en el tercer trimestre, cuando el útero ocupa más espacio y empuja el estómago hacia arriba. Algunas mujeres la notan también al principio por el efecto de la progesterona, pero lo más habitual es que se intensifique en las últimas semanas.

¿Puedo tomar omeprazol embarazada?

Según el NHS, normalmente se puede tomar omeprazol en el embarazo, consultando antes con el médico o el farmacéutico. Se usa cuando la acidez es intensa y no responde a antiácidos y alginatos. No debe tomarse de forma prolongada por cuenta propia: que sea tu médico quien lo indique y ajuste la duración.

¿La acidez desaparece después del parto?

En la gran mayoría de los casos, sí. Al desaparecer la presión del útero y normalizarse las hormonas, la acidez suele remitir tras el parto. Si persiste semanas después, coméntalo con tu médico.

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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