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Nidar
Bienestar9 de mayo de 2026· 7 min de lectura

Estreñimiento en el embarazo: por qué ocurre y cómo aliviarlo sin medicación.

El estreñimiento afecta a más de la mitad de las embarazadas. Entiende por qué ocurre, qué cambios en tu rutina ayudan de verdad y cuándo sí está justificado usar un laxante.

Estreñimiento en el embarazo: por qué ocurre y cómo aliviarlo sin medicación.

El estreñimiento es uno de los compañeros más molestos —y más callados— del embarazo. Pocas mujeres lo mencionan en la consulta prenatal, pero la realidad es que afecta a entre el 40 y el 60 % de las embarazadas en algún momento de los nueve meses. No es solo una incomodidad: cuando se alarga, puede derivar en hemorroides, fisuras anales o un malestar que afecta al día a día de manera significativa. Entender por qué ocurre es el primer paso para abordarlo con eficacia.

Por qué el embarazo estreñe tanto

No es casualidad ni mala suerte. Hay varias razones fisiológicas que actúan al mismo tiempo:

La progesterona relaja la musculatura lisa. Esto es necesario para que el útero no expulse al bebé, pero el intestino también está hecho de músculo liso, así que los movimientos peristálticos (los que empujan las heces hacia delante) se vuelven más lentos. El tránsito intestinal se enlentece y el contenido del colon pierde agua, endureciéndose.

El útero en crecimiento presiona el intestino. A partir del segundo trimestre, y especialmente en el tercero, el útero ocupa un espacio creciente en la cavidad abdominal y comprime el intestino grueso, dificultando aún más el paso de las heces.

Los suplementos de hierro. El hierro oral —prescrito con mucha frecuencia en el embarazo para prevenir o tratar la anemia— tiene el estreñimiento como uno de sus efectos secundarios más conocidos. Si empezaste a tomar hierro y el estreñimiento empeoró a la vez, probablemente no es coincidencia.

La deshidratación relativa. Si no bebes suficiente agua (y en el primer trimestre, con las náuseas, esto es muy frecuente), las heces se endurecen más. El colon absorbe agua del contenido intestinal, y si el cuerpo está en déficit, lo aprovecha al máximo.

Tip

Si tomás suplemento de hierro y el estreñimiento es un problema importante, habla con tu matrona. El hierro bisglicinato o el polimaltosado de hierro suelen tolerarse mejor digestivamente que el sulfato ferroso, sin perder eficacia.

Fibra: la aliada más importante

La fibra dietética es la primera línea de actuación frente al estreñimiento en el embarazo, y funciona bien cuando se combina con suficiente agua. Hay que distinguir dos tipos:

Fibra soluble (avena, manzana, pera, zanahoria, legumbres, semillas de chía): se disuelve en agua y forma un gel que ablanda las heces y facilita su tránsito. Es la más útil para el estreñimiento.

Fibra insoluble (salvado de trigo, cereales integrales, verduras de hoja verde, piel de las frutas): no se disuelve, añade volumen a las heces y acelera el tránsito intestinal. También es útil, pero si se toma en exceso sin suficiente agua puede empeorar el estreñimiento en lugar de aliviarlo.

La recomendación general para embarazadas es de 25-30 g de fibra al día. Para hacerse una idea práctica: un bol de avena aporta unos 4 g, una manzana con piel unos 4 g, media taza de lentejas cocidas unos 8 g y una rebanada de pan integral unos 2 g. Se puede llegar al objetivo de forma natural si se prioriza la fruta entera (no en zumo), las verduras, las legumbres y los cereales integrales.

Un truco sencillo y eficaz: una cucharada sopera de semillas de chía en el yogur del desayuno o en un vaso de agua con limón. Las semillas de chía forman un gel al hidratarse y son una de las fuentes más concentradas de fibra soluble que existen.

Hidratación: sin agua, la fibra no funciona

Este punto no puede subrayarse lo suficiente. La fibra absorbe agua para formar ese gel que ablanda las heces: si no bebes suficiente líquido, la fibra extra puede hacer el problema peor, no mejor. El binomio que funciona es fibra + hidratación adecuada (al menos 1,8-2 litros de líquidos al día). Si aumentas la fibra sin aumentar el agua, puede que notes que las heces se vuelven más voluminosas pero no más blandas.

Movimiento físico: más importante de lo que parece

El ejercicio físico moderado activa el peristaltismo intestinal. Caminar 30 minutos al día tiene un efecto real sobre el tránsito intestinal, independientemente de otros factores. No tiene que ser ejercicio intenso: pasear a buen ritmo, hacer yoga prenatal, nadar o subir escaleras en lugar del ascensor son suficientes. La inactividad, por el contrario, favorece el estreñimiento.

La postura en el baño: el escabel que cambia las reglas

Este es uno de los consejos menos conocidos y más efectivos. La postura natural para defecar (que tiene el ser humano desde antes de la existencia de los inodoros) es en cuclillas, con las rodillas más altas que las caderas. La postura sentada en el inodoro moderno forma un ángulo que obliga a hacer más esfuerzo.

La solución es tan simple como un taburete o escabel bajo (de unos 20-25 cm) en el que apoyar los pies mientras estás en el baño. Esto eleva las rodillas y aproxima la postura a la de cuclillas, relajando el músculo puborrectal y facilitando la salida de las heces sin esfuerzo. Hay estudios que muestran que esta postura reduce el tiempo en el baño y el esfuerzo de forma significativa. Si aún no lo tienes, es la compra más barata y más útil que puedes hacer para el estreñimiento.

El estreñimiento funcional en el embarazo se maneja eficazmente en la mayoría de los casos con medidas dietéticas e higiene postural. Los laxantes se reservan para los casos que no responden a estas medidas.

Sociedad Española de Patología Digestiva

Cuándo usar laxantes en el embarazo (y cuáles son seguros)

Si los cambios en la dieta, la hidratación y el ejercicio no son suficientes, hay laxantes que se pueden usar durante el embarazo con seguridad:

Lactulosa: es el laxante de elección en el embarazo. Es un azúcar sintético que no se absorbe, llega al colon y atrae agua hacia las heces ablandándolas. No se absorbe al torrente sanguíneo y no tiene efecto sobre el bebé. El efecto tarda 1-2 días en notarse.

Macrogol (polietilenglicol): otro laxante osmótico considerado seguro, aunque la evidencia en embarazo es menor que la de la lactulosa.

Los que hay que evitar: los laxantes estimulantes (bisacodilo, sen, picosulfato sódico) no deben usarse en el embarazo porque estimulan las contracciones del músculo liso intestinal y podrían, en teoría, afectar al útero. Tampoco deben usarse aceites minerales de forma continuada.

Si necesitas un laxante, habla siempre con tu matrona o médico antes de tomarlo.

Las hemorroides: la complicación más frecuente

El estreñimiento en el embarazo está directamente relacionado con las hemorroides, que son varices en el tejido venoso del recto y el ano. La combinación de estreñimiento (esfuerzo al defecar), el aumento de la presión intraabdominal por el útero y la mayor laxitud vascular del embarazo crea el escenario perfecto para que aparezcan.

Se manifiestan como picor, dolor o quemazón en la zona anal, sangrado al defecar (sangre roja brillante en el papel o en el agua del inodoro) o sensación de bulto. No son peligrosas, pero sí muy molestas. El tratamiento en el embarazo incluye cremas locales con alivio sintomático (habla con tu farmacéutica), baños de asiento con agua tibia, y sobre todo — prevenir el estreñimiento para no empeorarlas con cada deposición.

Estreñimiento en el embarazo: lo que puedes hacer desde hoy
  • Incluye fruta entera (con piel) en el desayuno y media mañana
  • Añade una cucharada de semillas de chía al yogur o en un vaso de agua
  • Come legumbres al menos 3-4 veces por semana
  • Bebe al menos 1,8-2 litros de líquido al día (sin esto, la fibra no funciona)
  • Camina 30 minutos diarios como mínimo
  • Prueba con un escabel bajo para apoyar los pies en el baño
  • No retrases ir al baño cuando sientas la necesidad: ignorarla empeora el problema
  • Si tomás hierro y el estreñimiento es severo, comenta con tu matrona cambiar la formulación
  • Si las medidas dietéticas no son suficientes, pregunta a tu matrona por la lactulosa

En resumen

El estreñimiento en el embarazo tiene causas claras (progesterona, presión uterina, hierro, deshidratación) y soluciones eficaces que no requieren medicación en la mayoría de los casos. La fibra con suficiente agua, el movimiento diario y el escabel en el baño son los tres pilares. Si no es suficiente, la lactulosa es segura y efectiva. Lo importante es no ignorarlo: el estreñimiento crónico hace el embarazo más incómodo de lo que tiene que ser, y tiene solución.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, revisada por matronas colegiadas.

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