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Nidar
Bienestar9 de mayo de 2026· 7 min de lectura

Estreñimiento en el embarazo: por qué ocurre y cómo aliviarlo sin medicación.

El estreñimiento afecta a entre una de cada diez y cuatro de cada diez embarazadas. Entiende por qué ocurre, qué cambios en tu rutina ayudan de verdad y cuándo sí está justificado usar un laxante.

Revisado por Equipo Nidar · Última revisión: 7 de octubre de 2026Nuestro proceso editorial
Estreñimiento en el embarazo: por qué ocurre y cómo aliviarlo sin medicación.

El estreñimiento es uno de los compañeros más molestos —y más callados— del embarazo, y en la mayoría de los casos se alivia sin medicación: con más fibra, más líquido, movimiento diario y una buena postura en el baño. Según una revisión sistemática afecta a entre el 11 y el 38 % de las embarazadas, y en un estudio finlandés más reciente llegó al 44 % en el segundo trimestre. No es solo una incomodidad: cuando se alarga, puede derivar en hemorroides, fisuras anales o un malestar que afecta al día a día de manera significativa. Entender por qué ocurre es el primer paso para abordarlo con eficacia.

Por qué el embarazo estreñe tanto

No es casualidad ni mala suerte. Hay varias razones fisiológicas que actúan al mismo tiempo:

La progesterona relaja la musculatura lisa. Esto es necesario para que el útero no expulse al bebé, pero el intestino también está hecho de músculo liso, así que los movimientos peristálticos (los que empujan las heces hacia delante) se vuelven más lentos. El tránsito intestinal se enlentece y el contenido del colon pierde agua, endureciéndose.

El útero en crecimiento presiona el intestino. Conforme avanza el embarazo, el útero ocupa un espacio creciente en la cavidad abdominal y comprime el intestino grueso, dificultando aún más el paso de las heces.

Los suplementos de hierro. El hierro oral —prescrito con mucha frecuencia en el embarazo para prevenir o tratar la anemia— tiene el estreñimiento como uno de sus efectos secundarios más conocidos. Si empezaste a tomar hierro y el estreñimiento empeoró a la vez, probablemente no es coincidencia.

La deshidratación relativa. Si no bebes suficiente agua (y en el primer trimestre, con las náuseas, esto es muy frecuente), las heces se endurecen más. El colon absorbe agua del contenido intestinal, y si el cuerpo está en déficit, lo aprovecha al máximo.

Tip

Si tomas suplemento de hierro y el estreñimiento es un problema importante, habla con tu matrona o tu médico. Puede valorar ajustar la dosis o cambiar de preparado: algunas personas toleran mejor unas formulaciones que otras.

Fibra: la aliada más importante

La fibra dietética es la primera línea de actuación frente al estreñimiento en el embarazo, y funciona bien cuando se combina con suficiente agua. Hay que distinguir dos tipos:

Fibra soluble (avena, manzana, pera, zanahoria, legumbres, semillas de chía): se disuelve en agua y forma un gel que ablanda las heces y facilita su tránsito. Es la más útil para el estreñimiento.

Fibra insoluble (salvado de trigo, cereales integrales, verduras de hoja verde, piel de las frutas): no se disuelve, añade volumen a las heces y acelera el tránsito intestinal. También es útil, pero si se toma en exceso sin suficiente agua puede empeorar el estreñimiento en lugar de aliviarlo.

Las recomendaciones para adultos rondan los 25-30 g de fibra al día (el NHS fija el objetivo en 30 g), y la mayoría de la gente se queda lejos. Para hacerse una idea aproximada: un bol de avena aporta unos 4 g, una manzana con piel unos 4 g, medio plato de lentejas cocidas unos 7-8 g y una rebanada de pan integral unos 2 g. Se puede llegar al objetivo de forma natural si se prioriza la fruta entera (no en zumo), las verduras, las legumbres y los cereales integrales.

Otros añadidos sencillos son el salvado de trigo, los copos de avena o la linaza, que el NHS menciona expresamente, o una cucharada de semillas de chía en el yogur del desayuno: son muy ricas en fibra y forman un gel al hidratarse. Y frutas con sorbitol, como la manzana, el albaricoque, la uva, las pasas, las frambuesas o las fresas. Aumenta la fibra poco a poco para evitar gases e hinchazón.

Hidratación: sin agua, la fibra no funciona

Este punto no puede subrayarse lo suficiente. La fibra absorbe agua para formar ese gel que ablanda las heces: si no bebes suficiente líquido, la fibra extra puede hacer el problema peor, no mejor. El binomio que funciona es fibra + hidratación adecuada: bebe agua y otros líquidos con frecuencia a lo largo del día (una orina clara es buena señal). Si aumentas la fibra sin aumentar el agua, puede que notes que las heces se vuelven más voluminosas pero no más blandas.

Movimiento físico: más importante de lo que parece

El ejercicio físico moderado ayuda a mover el intestino: el NHS recomienda un paseo diario para ir al baño con más regularidad. No tiene que ser ejercicio intenso: pasear a buen ritmo, hacer yoga prenatal, nadar o subir escaleras en lugar del ascensor son suficientes. La inactividad, por el contrario, favorece el estreñimiento.

La postura en el baño: el escabel que cambia las reglas

Este es uno de los consejos menos conocidos y más efectivos. La postura natural para defecar (que tiene el ser humano desde antes de la existencia de los inodoros) es en cuclillas, con las rodillas más altas que las caderas. La postura sentada en el inodoro moderno forma un ángulo que obliga a hacer más esfuerzo.

La solución es tan simple como un taburete o escabel bajo (de unos 20-25 cm) en el que apoyar los pies mientras estás en el baño. Esto eleva las rodillas y aproxima la postura a la de cuclillas, relajando el músculo puborrectal y facilitando la salida de las heces sin esfuerzo. El NHS recomienda exactamente esto: apoyar los pies en un taburete bajo y, si es posible, dejar las rodillas por encima de las caderas. Es una compra barata y sin riesgos.

El estreñimiento funcional en el embarazo se maneja eficazmente en la mayoría de los casos con medidas dietéticas e higiene postural. Los laxantes se reservan para los casos que no responden a estas medidas.

Cuándo usar laxantes en el embarazo (y cuáles son seguros)

Si los cambios en la dieta, la hidratación y el ejercicio no son suficientes, hay laxantes que se pueden usar durante el embarazo. Apenas se absorben, así que no se espera que afecten al bebé, aunque se han estudiado poco en embarazadas:

Formadores de masa (como el Plantago ovata o ispágula): son fibra en sobres. Suelen ser la primera opción y, como la fibra de la dieta, necesitan tomarse con abundante agua.

Lactulosa: laxante osmótico, un azúcar que apenas se absorbe, llega al colon y atrae agua hacia las heces ablandándolas. Puede tardar 2-3 días en hacer efecto.

Macrogol (polietilenglicol): otro laxante osmótico que se considera una opción razonable en el embarazo.

Estimulantes (sen, bisacodilo): funcionan más rápido y en un ensayo aliviaron más que los formadores de masa, pero dieron más molestias abdominales. Se reservan para uso puntual y de corta duración, siempre con indicación profesional. Los aceites minerales (parafina) no son buena opción para uso continuado.

Los laxantes osmóticos y estimulantes deben usarse solo a corto plazo u ocasionalmente, para evitar deshidratación o alteraciones de los electrolitos.

Si necesitas un laxante, habla siempre con tu matrona o médico antes de tomarlo.

Las hemorroides: la complicación más frecuente

El estreñimiento en el embarazo está directamente relacionado con las hemorroides, que son vasos sanguíneos dilatados e inflamados dentro o alrededor del ano. La combinación de estreñimiento (esfuerzo al defecar), el aumento de la presión intraabdominal por el útero y la mayor laxitud vascular del embarazo crea el escenario perfecto para que aparezcan.

Se manifiestan como picor, dolor o quemazón en la zona anal, sangrado al defecar (sangre roja brillante en el papel o en el agua del inodoro) o sensación de bulto. No son peligrosas, pero sí muy molestas. El tratamiento en el embarazo incluye cremas locales de alivio sintomático (consulta antes con tu matrona, médico o farmacéutico), frío local con un paño empapado en agua helada, no pasar mucho rato de pie o sentada y, sobre todo, prevenir el estreñimiento para no empeorarlas con cada deposición.

Estreñimiento en el embarazo: lo que puedes hacer desde hoy
  • Incluye fruta entera (con piel) en el desayuno y media mañana
  • Añade una cucharada de semillas de chía al yogur o en un vaso de agua
  • Come legumbres al menos 3-4 veces por semana
  • Bebe líquido con frecuencia a lo largo del día (sin esto, la fibra no funciona)
  • Sal a caminar todos los días
  • Prueba con un escabel bajo para apoyar los pies en el baño
  • No retrases ir al baño cuando sientas la necesidad: ignorarla empeora el problema
  • Si tomas hierro y el estreñimiento es intenso, coméntalo con tu matrona o tu médico
  • Si las medidas dietéticas no son suficientes, pregunta en la farmacia o a tu matrona qué laxante te conviene

En resumen

El estreñimiento en el embarazo tiene causas claras (progesterona, presión uterina, hierro, deshidratación) y soluciones eficaces que no requieren medicación en la mayoría de los casos. La fibra con suficiente agua, el movimiento diario y el escabel en el baño son los tres pilares. Si no es suficiente, hay laxantes adecuados para el embarazo, que conviene elegir con ayuda de un profesional. Lo importante es no ignorarlo: el estreñimiento crónico hace el embarazo más incómodo de lo que tiene que ser, y tiene solución.

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu matrona, ginecólogo o pediatra. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, elaborada a partir de fuentes oficiales (AEP, OMS, SEGO, Seguridad Social).

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