El suelo pélvico es una de las estructuras más trabajadas —y más olvidadas— del posparto. Nueve meses sosteniendo un peso creciente, horas de trabajo de parto y el paso del bebé a través del canal del parto dejan huella en estos músculos. La respuesta corta: puedes empezar con contracciones suaves en los primeros días tras el parto, ir progresando durante las semanas siguientes y consultar sin esperar si tienes escapes, sensación de peso o dolor. Alrededor de una de cada tres mujeres tiene incontinencia urinaria después de dar a luz, y hasta una de cada diez, incontinencia fecal: es frecuente, pero no es algo que haya que aceptar sin más.
¿Qué le ocurre al suelo pélvico durante el parto?
El suelo pélvico es el conjunto de músculos, fascias y ligamentos que forma la base de la pelvis. Durante el parto vaginal, estos músculos se estiran de forma extrema para permitir el paso del bebé: según un modelo computacional (Lien, 2004), la porción más estirada del músculo elevador del ano puede llegar a unas tres veces su longitud en reposo. Incluso en un parto sin complicaciones, músculos y nervios pueden tardar un tiempo en recuperarse.
Algunos factores que aumentan el impacto en el suelo pélvico:
- Parto largo o con pujos muy prolongados
- Episiotomía o desgarros perineales (especialmente los de grado 3 o 4)
- Uso de instrumental: ventosa o fórceps
- Bebé grande (más de 4 kg) o en posición posterior (mirando hacia arriba)
El parto por cesárea no elimina el impacto: el embarazo en sí ya ha sometido al suelo pélvico a nueve meses de presión aumentada, y los músculos también necesitan recuperación.
Incluso si tu parto fue muy rápido y sin incidencias, el suelo pélvico ha trabajado mucho durante el embarazo. La recuperación no es opcional: es parte del posparto, igual que el descanso o la lactancia.
¿Cuándo puedo empezar los ejercicios de suelo pélvico?
En cuanto te sientas capaz, normalmente en los primeros días. Esto sorprende a muchas mujeres, pero los ejercicios suaves de suelo pélvico pueden iniciarse poco después del parto, también si tienes episiotomía o puntos; si notas dolor, para y coméntalo con tu matrona.
La clave está en empezar suave: el objetivo en los primeros días no es fortalecer, sino reconectar. Después del parto el suelo pélvico puede estar tan afectado que no lo sientes bien; el primer paso es recuperar la conciencia de esa zona.
Semanas 1-2: Ejercicios de percepción y contracciones muy suaves. Si tienes puntos, las guías hospitalarias del NHS indican que los ejercicios suaves son seguros y pueden ayudar a la cicatrización y a reducir la hinchazón.
Semanas 3-6: Ejercicios de Kegel progresivos, prestando atención a la coordinación respiratoria. Aumentar gradualmente la intensidad y el tiempo de contracción.
A partir de la semana 6-8: Tras la revisión posparto con tu matrona, puedes avanzar a ejercicios más intensos y plantearte la valoración con una fisioterapeuta de suelo pélvico. La guía británica NICE propone un programa supervisado de 3 meses para las mujeres con más riesgo: parto con fórceps o ventosa, bebé en posición posterior o lesión del esfínter anal.
¿Cómo hacer bien los ejercicios de Kegel en el posparto?
Los Kegel son el ejercicio básico de suelo pélvico, pero hay que hacerlos correctamente para que funcionen. Muchas mujeres contraen glúteos o abdomen en lugar del suelo pélvico, lo que no tiene el mismo efecto.
Cómo identificar el suelo pélvico: Imagina que estás interrumpiendo el flujo de orina. Los músculos que contraes para hacerlo son el suelo pélvico (aunque no practiques los Kegel en el baño, porque hacerlo habitualmente puede interferir con el vaciado vesical).
Técnica básica:
- Túmbate boca arriba con las rodillas dobladas, o siéntate cómodamente
- Inhala suavemente. Al exhalar, contrae el suelo pélvico hacia arriba y hacia adentro (como si quisieras evitar que se escape un gas)
- Mantén la contracción unos segundos (al principio, lo que puedas; con el tiempo, hasta 10) sin contener la respiración
- Suelta completamente y nota la relajación (la relajación es tan importante como la contracción)
- Repite hasta 10 veces y añade 10 contracciones rápidas; tres veces al día
Un error muy común es no relajar bien entre contracciones. El suelo pélvico necesita aprender tanto a contraerse como a soltarse. En el parto, la capacidad de relajarlo fue clave; en la recuperación, también lo es.
Es muy habitual pasar meses haciendo los Kegel mal sin saberlo: contrayendo el abdomen, apretando los glúteos o aguantando la respiración. Una sesión de valoración con una fisioterapeuta de suelo pélvico puede corregir la técnica y hacer que el trabajo en casa sirva de verdad.
¿Cuándo deberías ir a una fisioterapeuta de suelo pélvico?
Si tienes síntomas, siempre. Sin síntomas, una valoración ayuda a comprobar que haces bien los ejercicios, sobre todo tras un parto vaginal con factores de riesgo. La guía NICE recomienda que los programas de ejercicios de suelo pélvico los supervise un fisioterapeuta o un profesional con formación específica. En la sanidad pública española el acceso depende de la comunidad autónoma y suele requerir derivación: pregunta a tu matrona.
Ir cuanto antes si tienes alguno de estos síntomas:
- Pérdidas de orina al toser, estornudar, reír o hacer esfuerzo (incontinencia de esfuerzo)
- Sensación de peso o presión en la vagina o en el periné
- Dolor en las relaciones sexuales al reanudarlas
- Sensación de que "algo se sale" o de bulto en la vagina
- Dificultad para retener gases o heces
- Dolor persistente en la zona del periné o la cicatriz de la episiotomía
El momento ideal para la primera visita: Entre la semana 6 y la semana 8 posparto, tras la revisión con tu matrona. Algunas fisioterapeutas realizan una primera valoración antes si hay síntomas importantes.
¿Cuáles son las señales de alerta que no debes ignorar?
Más allá de la incomodidad habitual del posparto, hay síntomas que requieren atención específica:
- Incontinencia urinaria que no mejora tras varias semanas de ejercicios
- Sensación de prolapso: bulto visible o palpable en la vagina, sensación de peso o presión constante. Los prolapsos son más frecuentes de lo que se cree y tienen tratamiento
- Dolor durante las relaciones sexuales que persiste meses después de reanudarlas (dispareunia), especialmente si se asocia a ardor o sensación de tensión
- Incontinencia fecal: cualquier pérdida de control de gases o heces, por pequeña que sea, merece valoración especializada
El prolapso no es raro ni vergonzoso. En la exploración se encuentra algún grado de descenso en hasta la mitad de las mujeres, aunque solo entre un 3 y un 6 % tiene síntomas. Para el prolapso leve con síntomas, la guía NICE propone ejercicios supervisados durante al menos 4 meses. Lo que no conviene es ignorarlo.
El mito de "ya se recupera solo"
Esta es quizás la idea más perjudicial que rodea al suelo pélvico posparto. "Ya se recupera solo", "es normal perder algo de orina después de un parto", "todas las madres tienen algo de escapes"... No. La incontinencia no es un precio inevitable de haber parido.
El suelo pélvico tiene capacidad de recuperación, y muchas molestias de las primeras semanas mejoran con el tiempo. Pero las que persisten merecen atención, y la guía NICE recomienda animar a todas las mujeres que acaban de dar a luz a hacer ejercicios de suelo pélvico y preguntarles por síntomas en cada revisión. Siendo honestas con la evidencia: la revisión Cochrane de 2020 muestra que entrenar el suelo pélvico durante el embarazo previene la incontinencia, pero el efecto de los ejercicios empezados después del parto es más incierto, y probablemente sean más útiles cuando están supervisados y dirigidos a quien tiene síntomas o factores de riesgo.
Cuidar el suelo pélvico en el posparto no es un lujo ni un capricho: es parte del autocuidado básico, igual que recuperar el descanso o la alimentación.
- Empezar contracciones suaves de suelo pélvico en los primeros días
- Practicar Kegel correctos: contraer, mantener, relajar, respirar
- Hacer los ejercicios 3 veces al día, unas 10 repeticiones lentas y 10 rápidas
- En la revisión de las 6 semanas, pedir valoración específica del suelo pélvico a tu matrona
- Pedir derivación o buscar una fisioterapeuta de suelo pélvico especializada
- No ignorar pérdidas de orina, sensación de peso o dolor en el periné
- Evitar el deporte de impacto (correr, saltar) al menos hasta los 3 meses y sin síntomas (ver retorno al deporte posparto)
- Retomar las relaciones sexuales solo cuando te sientas lista y sin dolor
Resumen
El suelo pélvico necesita atención activa en el posparto. Empieza con ejercicios suaves en los primeros días, avanza progresivamente, consulta si tienes escapes, sensación de peso o dolor, y plantéate una valoración con una fisioterapeuta especializada a partir de las semanas 6-8. Tu cuerpo ha hecho algo extraordinario — merece el mismo cuidado que le darías a cualquier otra estructura muscular tras un esfuerzo tan exigente.
