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Después del parto3 de febrero de 2026· 7 min de lectura

Suelo pélvico en el posparto: cuándo empezar y cómo recuperarlo bien.

Guía completa de recuperación del suelo pélvico posparto: desde el día 1, ejercicios Kegel, cuándo ver a un fisioterapeuta y señales que no debes ignorar.

El suelo pélvico es una de las estructuras más trabajadas —y más olvidadas— del posparto. Nueve meses sosteniendo un peso creciente, horas de trabajo de parto y el paso del bebé a través del canal del parto dejan huella en estos músculos. La buena noticia es que el suelo pélvico tiene una gran capacidad de recuperación, especialmente si empiezas a cuidarlo desde las primeras semanas. Y no, no "se recupera solo".

¿Qué le ocurre al suelo pélvico durante el parto?

El suelo pélvico es el conjunto de músculos, fascias y ligamentos que forma la base de la pelvis. Durante el parto vaginal, estos músculos se estiran de forma extrema —hasta tres veces su longitud habitual— para permitir el paso del bebé. Incluso con un parto sin complicaciones, las fibras musculares sufren microdesgarros y los nervios que las inervan quedan temporalmente afectados.

Algunos factores que aumentan el impacto en el suelo pélvico:

  • Parto largo o con pujos muy prolongados
  • Episiotomía o desgarros perineales (especialmente los de grado 3 o 4)
  • Uso de instrumental: ventosa o fórceps
  • Bebé grande (más de 4 kg) o posición posterior

El parto por cesárea no elimina el impacto: el embarazo en sí ya ha sometido al suelo pélvico a nueve meses de presión aumentada, y los músculos también necesitan recuperación.

Consejo de matrona

Incluso si tu parto fue muy rápido y sin incidencias, el suelo pélvico ha trabajado mucho durante el embarazo. La recuperación no es opcional: es parte del posparto, igual que el descanso o la lactancia.

¿Cuándo puedo empezar los ejercicios de suelo pélvico?

Desde el primer día. Esto sorprende a muchas mujeres, pero los ejercicios suaves de suelo pélvico pueden —y deben— iniciarse desde las primeras 24-48 horas tras el parto, incluso con episiotomía o puntos.

La clave está en empezar suave: el objetivo en los primeros días no es fortalecer, sino reconectar. Después del parto el suelo pélvico puede estar tan afectado que no lo sientes bien; el primer paso es recuperar la conciencia de esa zona.

Semanas 1-2: Ejercicios de percepción y contracciones muy suaves. Si tienes puntos, los ejercicios suaves de contracción y relajación favorecen la cicatrización al mejorar la circulación local.

Semanas 3-6: Ejercicios de Kegel progresivos, prestando atención a la coordinación respiratoria. Aumentar gradualmente la intensidad y el tiempo de contracción.

A partir de la semana 6-8: Con el visto bueno de tu matrona en la revisión de las 6 semanas, puedes avanzar a ejercicios más intensos y plantearte la valoración con una fisioterapeuta de suelo pélvico.

¿Cómo hacer bien los ejercicios de Kegel en el posparto?

Los Kegel son el ejercicio básico de suelo pélvico, pero hay que hacerlos correctamente para que funcionen. Muchas mujeres contraen glúteos o abdomen en lugar del suelo pélvico, lo que no tiene el mismo efecto.

Cómo identificar el suelo pélvico: Imagina que estás interrumpiendo el flujo de orina. Los músculos que contraes para hacerlo son el suelo pélvico (aunque no practiques los Kegel en el baño, porque hacerlo habitualmente puede interferir con el vaciado vesical).

Técnica básica:

  1. Túmbate boca arriba con las rodillas dobladas, o siéntate cómodamente
  2. Inhala suavemente. Al exhalar, contrae el suelo pélvico hacia arriba y hacia adentro (como si quisieras evitar que se escape un gas)
  3. Mantén la contracción 5-8 segundos sin contener la respiración
  4. Suelta completamente y nota la relajación (la relajación es tan importante como la contracción)
  5. Repite 10-15 veces, dos o tres veces al día
Tip

Un error muy común es no relajar bien entre contracciones. El suelo pélvico necesita aprender tanto a contraerse como a soltarse. En el parto, la capacidad de relajarlo fue clave; en la recuperación, también lo es.

Muchas mujeres llegan a mi consulta haciendo Kegel mal durante meses: contraen el abdomen, aprietan los glúteos o aguantan la respiración. Una sola sesión de valoración puede corregir la técnica y multiplicar por diez la efectividad del trabajo en casa.

Fisioterapeuta de suelo pélvico Elena Ruiz

¿Cuándo deberías ir a una fisioterapeuta de suelo pélvico?

La respuesta corta es: todas las mujeres tras un parto vaginal se benefician de al menos una valoración con una fisioterapeuta especializada. En muchos países europeos es parte del protocolo posparto estándar. En España todavía no está universalmente cubierto, pero cada vez más matronas lo recomiendan de forma rutinaria.

Ir cuanto antes si tienes alguno de estos síntomas:

  • Pérdidas de orina al toser, estornudar, reír o hacer esfuerzo (incontinencia de esfuerzo)
  • Sensación de peso o presión en la vagina o en el periné
  • Dolor en las relaciones sexuales al reanudarlas
  • Sensación de que "algo se sale" o de bulto en la vagina
  • Dificultad para retener gases o heces
  • Dolor persistente en la zona del periné o la cicatriz de la episiotomía

El momento ideal para la primera visita: Entre la semana 6 y la semana 8 posparto, tras la revisión con tu matrona. Algunas fisioterapeutas realizan una primera valoración antes si hay síntomas importantes.

¿Cuáles son las señales de alerta que no debes ignorar?

Más allá de la incomodidad habitual del posparto, hay síntomas que requieren atención específica:

  • Incontinencia urinaria que no mejora tras varias semanas de ejercicios
  • Sensación de prolapso: bulto visible o palpable en la vagina, sensación de peso o presión constante. Los prolapsos son más frecuentes de lo que se cree y tienen tratamiento, pero cuanto antes se valoran, mejor
  • Dolor durante las relaciones sexuales que persiste meses después de reanudarlas (dispareunia), especialmente si se asocia a ardor o sensación de tensión
  • Incontinencia fecal: cualquier pérdida de control de gases o heces, por pequeña que sea, merece valoración especializada
Atención

El prolapso no es raro ni vergonzoso: afecta a entre el 30 y el 50 % de las mujeres que han tenido un parto vaginal en algún grado. La mayoría son leves y se manejan bien con fisioterapia. Lo que no es aceptable es ignorarlo.

El mito de "ya se recupera solo"

Esta es quizás la idea más perjudicial que rodea al suelo pélvico posparto. "Ya se recupera solo", "es normal perder algo de orina después de un parto", "todas las madres tienen algo de escapes"... No. La incontinencia no es un precio inevitable de haber parido.

El suelo pélvico tiene capacidad de recuperación, sí, pero necesita dos cosas: tiempo y trabajo activo. Sin ejercicios específicos, la recuperación es mucho más lenta e incompleta. Y algunos problemas que se ignoran en el posparto —como un prolapso leve o una cicatriz de episiotomía mal recuperada— pueden agravarse con el tiempo si no se abordan.

Cuidar el suelo pélvico en el posparto no es un lujo ni un capricho: es parte del autocuidado básico, igual que recuperar el descanso o la alimentación.

Plan de recuperación del suelo pélvico posparto
  • Empezar contracciones suaves de suelo pélvico en las primeras 48 horas
  • Practicar Kegel correctos: contraer, mantener, relajar, respirar
  • Hacer los ejercicios 2-3 veces al día, 10-15 repeticiones cada vez
  • En la revisión de las 6 semanas, pedir valoración específica del suelo pélvico a tu matrona
  • Pedir derivación o buscar una fisioterapeuta de suelo pélvico especializada
  • No ignorar pérdidas de orina, sensación de peso o dolor en el periné
  • Evitar el deporte de impacto (correr, saltar) hasta tener el visto bueno de la fisio
  • Retomar las relaciones sexuales solo cuando te sientas lista y sin dolor

Resumen

El suelo pélvico necesita atención activa en el posparto: no se recupera solo y los problemas ignorados tienden a cronificarse. Empieza con ejercicios suaves desde el primer día, avanza progresivamente y busca una fisioterapeuta especializada entre las semanas 6 y 8. Tu cuerpo ha hecho algo extraordinario — merece el mismo cuidado que le darías a cualquier otra estructura muscular tras un esfuerzo tan exigente.

Sobre la autora
Equipo Nidar
Redacción Nidar

Redacción especializada en salud materno-infantil, revisada por matronas colegiadas.

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